(Otra provocación a la que no entró nadie al
trapo, y que sólo sirvió para que el hasta entonces amigo personal y por
entonces Presidente del Gobierno de La Rioja, me negase el saludo. Apareció en
La Rioja de 5 de junio de 1985)
Sr.
Director:
En
la danza de los velos que practica el Partido Socialista en el poder, acaba de
caer (¡y ya quedan pocos!) el que tapaba una de las zonas más púdicas, -por
cuanto más íntimas-, de su programa electoral: el del urbanismo y el
patrimonio. Según un paquete de medidas gubernamentales recientemente aprobado,
Felipe Gónzalez se dirigirá a los Ayuntamientos para que, dentro del respeto
por su autonomía (¡faltaría más!), agilicen las licencias, ya que “la prioridad
en la creación de empleo debe primar sobre las consideraciones urbanísticas,
estéticas o de otro tipo”.
A
los más atentos observadores urbanísticos de nuestra región la noticia no les
ha debido coger por sorpresa pues ya el Presidente riojano Sr. de Miguel, con
motivo de la dimisión de Fernández Aldana, se adelantaba a proclamar (a eso se
le llama visión política) que la Ordenación del Territorio y Medio Ambiente era
cosa de ricos y de sociedades muy desarrolladas. Mas para algunos despistados
del campo “estético”, como pueden ser los aterciopelados miembros de la
Comisión del Patrimonio Histórico Artístico, la bofetada ha debido ser de
campeonato: toda su razón de ser, su doctrina y su apoyo gubernamental se han
venido abajo de sopetón. Las justificaciones de su proceder, esgrimidas con
particular celo hasta la fecha, no eran al fin más sólidas que un simple velo
negro (lo de negro va por el carácter inquisitorial de la citada comisión) que
acaba de caer.
Y hablando de velos que caen y caen, lógico es recordar, y al fin encontrar sentido a aquella famosa frase de nuestro Presidente Autonómico en la que manifestaba su afición y gusto por la erótica del poder.