domingo, 14 de junio de 2026

PRESENTACION

 

Este libro es hermano de Una Voz en un Lugar. Los dos están hechos con la misma sustancia: los artículos que he escrito en Logroño desde 1983 hasta el 2000. Pero mientras Una Voz en un Lugar  tiene ambiciones de viajero y de darse a conocer fuera de Logroño, El retablo de Ambasaguas  prefiere no salir mucho de su tierra. Aquél es más fino y más culto; éste es más grueso y correoso; Una Voz  tiene pretensiones de ser un  ideario urbano; El retablo  es sólo la descripción de una lucha cotidiana. Así que, excepción de un sólo artículo (A corazón abierto)  que he incluído en ambos, cada libro tiene contenidos y personalidad distinta. Dicho ésto, hablemos ya de este libro.

            1. Mis inicios en la escritura pública están marcados por dos desencantos coetáneos: el del ejercicio de la profesión de arquitecto y el del socialismo gobernante en España. Sin casi darme cuenta y sin habérmelo propuesto, me encontré polemizando en la prensa sobre todo aquello que me irritaba. El primer capítulo de este libro, Polémicas, recoge aquellos rifirafes que sostuve en el año 1984 con el Director Regional de Cultura, con el Secretario General de la Diputación, con el Colegio Universitario y hasta con el Director Provincial del Insalud. Son textos fangosos que he incluído aquí no por su interés específico, sino porque constituyen los cimientos del edificio de mi escritura. Y aunque los cimientos no sean parte brillante ni muy exhibible, sí son parte necesaria, y como arquitecto yo les tengo un gran aprecio. 

            2. El capítulo siguiente, el de los artículos de Arquitectura es más bien desordenado. Hay artículos didácticos, de denuncia, de metodología de la investigación, descubrimientos y reflexiones dispersas. El núcleo de la “disciplina” ha estado, y está en estos tiempos, continuamente asaltado por el bombardeo de la información y de sus estímulos, así que nunca he conseguido centrarme en algún territorio concreto de la Arquitectura. Mi desencanto con el modo oficial del ejercicio de la profesión se produjo con la lectura del libro de Christopher Alexander Un modo intemporal de construir,  que aparece varias veces citado sin que le haya dedicado yo nunca un comentario detallado. Pensé dedicarme a ello en mi tesis doctoral, pero como la mayoría de las tesis que uno emprende a cierta edad, siempre la voy posponiendo.

            3. El capítulo de Edificios es tristemente corto. Desencantado con el ejercicio de la profesión encontré alivio en la interpretación, “lectura”, o crítica de los edificios, una actividad inusual e inédita en nuestra tierra. Me puse a la tarea con algunos de los edificios olvidados en la Guía de Arquitectura de Logroño y otros más que me iban saliendo al paso, pero no encontré una publicación estable que los acogiera, y que... ¡me los pagara!, porque cada uno de ellos implica mucho trabajo. En esta región, la crítica de Arquitectura, seria y documentada, hay que hacerla gratis, por lo que, como puede verse, mis recursos no me han dado para un capítulo más largo.

            4. También la crítica de Exposiciones hay que hacerla gratis, así que sólo un compromiso o una inspiracion filantrópica me han movido en bien pocas ocasiones.

            5. El capítulo del Urbanismo es, sin embargo, mucho más denso. Tras mi desencanto edificatorio yo me batí el cobre, -urbanísticamente hablando-, en dos frentes: primero, estudiando los entresijos de la Administración Pública en las Oposiciones a la Autonomía, al Estado y al Ayuntamiento (llegué a estudiar, ¡y mucho!, para las dos primeras); y segundo, peleando contra el Urbanismo tecnócrata del Ayuntamiento de Logroño. La recién estrenada Autonomía me hizo concebir esperanzas de que la Ordenación del Territorio iba a ser el núcleo de su actividad, pero los Gobiernos Regionales siempre jugaron a ser Gobiernos y no a ser Regionales, así que mi esperanza se fue poco a poco disipando. Por lo que respecta al Ayuntamiento de Logroño, ni su tecnocracia ni sus políticos jamás pusieron en duda la solidez de su poder y de sus mecanismos de poder, por lo que cualquier avance teórico fue imposible. Prefirieron siempre contratar costosos equipos de fuera que hablar con la gente de aquí. Mi ocasión urbanística llegó con Nájera, donde hice un trabajo inmenso y entusiasta pero falto de estrategias políticas, por lo que me retiré dejando tan sólo para este capítulo un par de artículos necrológicos.

            6. El interés por el Patrimonio fue parte de mi formación como arquitecto en Barcelona en los años 70, pues al final de mis estudios llegué trabajar para el Arxiu Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña bajo la direccción de Salvador Tarragó. Si no me quedé allí trabajando fue porque una Junta de Gobierno de derechas barrió a Salvador Tarragó del Colegio colocando en su puesto, nada más y nada menos que al que había de ser durante veinte años el santón de las Jornadas del Patrimonio en La Rioja organizadas por el COAR, Antoni González Moreno-Navarro. Conservar el patrimonio se hizo institucional y yo empecé a mosquearme (escribir artículos) ante la falsedad de los montajes publicitarios de las “rehabilitaciones”. Claro que, asentado el PP en el poder, hemos vuelto a los años 70, y de ahí el giro de los últimos tres artículos de este capítulo.

            7. En la “presentación” de Una Voz en un Lugar  escribí que Logroño no es una ciudad por la que muestre especial afecto, y así es. Habitar lugares feos es una condena, y Logroño, no es sólo una ciudad eminentemente fea, sino que en ella se ve avanzar la fealdad año a año. Comparados con los restos dejados por el pasado, los últimos ayuntamientos democráticos han sido, para esta ciudad, verdaderamente catastróficos, y en los artículos de este capítulo cuento algunos episodios aislados de este descenso hacia la negación de belleza..

            8. Puesto que este libro lo edita el Colegio de Arquitectos de La Rioja es justo concederle un cuadro del retablo. Lo divertido es que, a excepción del primer artículo, -más entonado con el resto del libro en su vena polémica-, el resto del cuadro me tiene a mí como protagonista en las funciones de Decano Presidente, explicando o defendiendo a la institución. Afortunadamente para todos no duré en el cargo mas que dos años, pues ni con la púrpura se me fué el espíritu polémico.

            9, 10 y 11. Los últimos tres capítulos de este libro siguen los derroteros por los que me he ido alejando de la profesión de arquitecto: reflexionar sobre la Cultura es tarea propia y permanente de un escritor; escribir de vez en cuando algunas líneas sobre el lugar donde trabaja uno (Escuela de Artes y Oficios), es casi obligado; y mentar la música, como vocación tardía y descubrimiento de la madurez, es de lo más placentero, -aunque, como podrá verse, tampoco he dado aquí con el solaz que quisiera.

            Y es que mi espíritu polémico me impide siempre halagar al poder y seguir la corriente, me impide siempre repetir las consignas que se dan desde arriba y aceptar el status quo. Cuando todo el mundo piensa una cosa yo ya estoy pensando otra. En tal forma que a veces me pregunto si hay alguna diferencia entre espíritu y polémica, si decir espíritu pólémico no es sino una simple reiteración. Porque por definición, el espíritu es lo que nos libera de la necesidad y de la tiranía, lo que nos permite pensar por nosotros mismos. Yo me he ganado muchos odios polemizando, pero a cambio, me he curado siempre de odios personales con la escritura: prueba inequívoca de que en mi lucha contra lo necesario yo ponía siempre en juego mi espíritu. A nadie le he negado el saludo y la cortesía de la palabra y de la sonrisa, lo que no podrán decir otros. 

            El retablo que aquí puede leerse contiene una pequeña parte de la historia local logroñesa y riojana en los últimos años del siglo XX. A partir del año 1995, sin embargo, la mayor parte de mis artículos y escritos se dirigieron hacia ELhALL, Boletín Informativo del Colegio de Arquitectos de La Rioja que yo mismo puse en marcha. Dado que tengo a ELhALL por una publicación lo suficientemente consistente, no he reproducido aquí ninguno de los artículos que escribí para él. Es decir, que si alguien tiene el valor de querer seguir leyendo cosas mías después de este libro y de su hermano Una Voz en un Lugar, no tiene mas que hacerse con una colección completa de los cincuenta números ya editados de dicho Boletín.

            Pero en vez de tanto leer, yo le sugeriría que cogiese la pluma y empezase a pensar por sí mismo. 

           

            Logroño, febrero del 2000