Este libro es hermano de Una Voz en un Lugar. Los dos están
hechos con la misma sustancia: los artículos que he escrito en Logroño desde
1983 hasta el 2000. Pero mientras Una Voz
en un Lugar tiene ambiciones de
viajero y de darse a conocer fuera de Logroño, El retablo de Ambasaguas prefiere
no salir mucho de su tierra. Aquél es más fino y más culto; éste es más grueso
y correoso; Una Voz tiene pretensiones de ser un ideario urbano; El retablo es sólo la
descripción de una lucha cotidiana. Así que, excepción de un sólo artículo (A corazón abierto) que he incluído en ambos, cada libro
tiene contenidos y personalidad distinta. Dicho ésto, hablemos ya de este
libro.
1.
Mis inicios en la escritura pública están marcados por dos desencantos
coetáneos: el del ejercicio de la profesión de arquitecto y el del socialismo
gobernante en España. Sin casi darme cuenta y sin habérmelo propuesto, me
encontré polemizando en la prensa sobre todo aquello que me irritaba. El primer
capítulo de este libro, Polémicas, recoge aquellos rifirafes que sostuve en el
año 1984 con el Director Regional de Cultura, con el Secretario General de la
Diputación, con el Colegio Universitario y hasta con el Director Provincial del
Insalud. Son textos fangosos que he incluído aquí no por su interés específico,
sino porque constituyen los cimientos del edificio de mi escritura. Y aunque
los cimientos no sean parte brillante ni muy exhibible, sí son parte necesaria,
y como arquitecto yo les tengo un gran aprecio.
2.
El capítulo siguiente, el de los artículos de Arquitectura es más bien
desordenado. Hay artículos didácticos, de denuncia, de metodología de la
investigación, descubrimientos y reflexiones dispersas. El núcleo de la
“disciplina” ha estado, y está en estos tiempos, continuamente asaltado por el
bombardeo de la información y de sus estímulos, así que nunca he conseguido
centrarme en algún territorio concreto de la Arquitectura. Mi desencanto con el
modo oficial del ejercicio de la profesión se produjo con la lectura del libro
de Christopher Alexander Un modo
intemporal de construir, que aparece
varias veces citado sin que le haya dedicado yo nunca un comentario detallado.
Pensé dedicarme a ello en mi tesis doctoral, pero como la mayoría de las tesis
que uno emprende a cierta edad, siempre la voy posponiendo.
3.
El capítulo de Edificios es tristemente corto. Desencantado con el ejercicio de
la profesión encontré alivio en la interpretación, “lectura”, o crítica de los
edificios, una actividad inusual e inédita en nuestra tierra. Me puse a la
tarea con algunos de los edificios olvidados en la Guía de Arquitectura de
Logroño y otros más que me iban saliendo al paso, pero no encontré una
publicación estable que los acogiera, y que... ¡me los pagara!, porque cada uno
de ellos implica mucho trabajo. En esta región, la crítica de Arquitectura,
seria y documentada, hay que hacerla gratis, por lo que, como puede verse, mis
recursos no me han dado para un capítulo más largo.
4.
También la crítica de Exposiciones hay que hacerla gratis, así que sólo un
compromiso o una inspiracion filantrópica me han movido en bien pocas
ocasiones.
5.
El capítulo del Urbanismo es, sin embargo, mucho más denso. Tras mi desencanto
edificatorio yo me batí el cobre, -urbanísticamente hablando-, en dos frentes:
primero, estudiando los entresijos de la Administración Pública en las
Oposiciones a la Autonomía, al Estado y al Ayuntamiento (llegué a estudiar, ¡y
mucho!, para las dos primeras); y segundo, peleando contra el Urbanismo
tecnócrata del Ayuntamiento de Logroño. La recién estrenada Autonomía me hizo
concebir esperanzas de que la Ordenación del Territorio iba a ser el núcleo de
su actividad, pero los Gobiernos Regionales siempre jugaron a ser Gobiernos y
no a ser Regionales, así que mi esperanza se fue poco a poco disipando. Por lo
que respecta al Ayuntamiento de Logroño, ni su tecnocracia ni sus políticos
jamás pusieron en duda la solidez de su poder y de sus mecanismos de poder, por
lo que cualquier avance teórico fue imposible. Prefirieron siempre contratar
costosos equipos de fuera que hablar con la gente de aquí. Mi ocasión
urbanística llegó con Nájera, donde hice un trabajo inmenso y entusiasta pero
falto de estrategias políticas, por lo que me retiré dejando tan sólo para este
capítulo un par de artículos necrológicos.
6.
El interés por el Patrimonio fue parte de mi formación como arquitecto en
Barcelona en los años 70, pues al final de mis estudios llegué trabajar para el
Arxiu Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña bajo la direccción de
Salvador Tarragó. Si no me quedé allí trabajando fue porque una Junta de
Gobierno de derechas barrió a Salvador Tarragó del Colegio colocando en su
puesto, nada más y nada menos que al que había de ser durante veinte años el
santón de las Jornadas del Patrimonio en La Rioja organizadas por el COAR,
Antoni González Moreno-Navarro. Conservar el patrimonio se hizo institucional y
yo empecé a mosquearme (escribir artículos) ante la falsedad de los montajes
publicitarios de las “rehabilitaciones”. Claro que, asentado el PP en el poder,
hemos vuelto a los años 70, y de ahí el giro de los últimos tres artículos de
este capítulo.
7.
En la “presentación” de Una Voz en un
Lugar escribí que Logroño no es una
ciudad por la que muestre especial afecto, y así es. Habitar lugares feos es
una condena, y Logroño, no es sólo una ciudad eminentemente fea, sino que en
ella se ve avanzar la fealdad año a año. Comparados con los restos dejados por
el pasado, los últimos ayuntamientos democráticos han sido, para esta ciudad,
verdaderamente catastróficos, y en los artículos de este capítulo cuento
algunos episodios aislados de este descenso hacia la negación de belleza..
8.
Puesto que este libro lo edita el Colegio de Arquitectos de La Rioja es justo
concederle un cuadro del retablo. Lo divertido es que, a excepción del primer
artículo, -más entonado con el resto del libro en su vena polémica-, el resto
del cuadro me tiene a mí como protagonista en las funciones de Decano
Presidente, explicando o defendiendo a la institución. Afortunadamente para
todos no duré en el cargo mas que dos años, pues ni con la púrpura se me fué el
espíritu polémico.
9,
10 y 11. Los últimos tres capítulos de este libro siguen los derroteros por los
que me he ido alejando de la profesión de arquitecto: reflexionar sobre la
Cultura es tarea propia y permanente de un escritor; escribir de vez en cuando
algunas líneas sobre el lugar donde trabaja uno (Escuela de Artes y Oficios),
es casi obligado; y mentar la música, como vocación tardía y descubrimiento de
la madurez, es de lo más placentero, -aunque, como podrá verse, tampoco he dado
aquí con el solaz que quisiera.
Y
es que mi espíritu polémico me impide siempre halagar al poder y seguir la
corriente, me impide siempre repetir las consignas que se dan desde arriba y
aceptar el status quo. Cuando todo el mundo piensa una cosa yo ya estoy
pensando otra. En tal forma que a veces me pregunto si hay alguna diferencia
entre espíritu y polémica, si decir espíritu pólémico no es sino una simple
reiteración. Porque por definición, el espíritu es lo que nos libera de la
necesidad y de la tiranía, lo que nos permite pensar por nosotros mismos. Yo me
he ganado muchos odios polemizando, pero a cambio, me he curado siempre de
odios personales con la escritura: prueba inequívoca de que en mi lucha contra
lo necesario yo ponía siempre en juego mi espíritu. A nadie le he negado el saludo
y la cortesía de la palabra y de la sonrisa, lo que no podrán decir otros.
El
retablo que aquí puede leerse contiene una pequeña parte de la historia local
logroñesa y riojana en los últimos años del siglo XX. A partir del año 1995,
sin embargo, la mayor parte de mis artículos y escritos se dirigieron hacia
ELhALL, Boletín Informativo del Colegio de Arquitectos de La Rioja que yo mismo
puse en marcha. Dado que tengo a ELhALL por una publicación lo suficientemente
consistente, no he reproducido aquí ninguno de los artículos que escribí para
él. Es decir, que si alguien tiene el valor de querer seguir leyendo cosas mías
después de este libro y de su hermano Una
Voz en un Lugar, no tiene mas que hacerse con una colección completa de los
cincuenta números ya editados de dicho Boletín.
Pero
en vez de tanto leer, yo le sugeriría que cogiese la pluma y empezase a pensar
por sí mismo.
Logroño,
febrero del 2000