domingo, 14 de junio de 2026

EL ESPACIO, PROTAGONISTA DE LA ARQUITECTURA


(Mi primer artículo pubicado, en tono claramente pedagógico y zeviano, apareció horriblemente mutilado y transfigurado en el número 1 de la efímera revista Braván que dirigía Delma Losa, en abril de 1983. En consecuencia, no volví a escribir para esa revista que, por otra pasrte, duró muy poco)


Decir que el espacio es el protagonista de la Arquitectura no es decir nada nuevo en el ámbito de los estudiosos de la Arquitectura o del Arte en general. Pero decirlo en una revista de alcance regional tiene otros fines muy distintos: primero, el de la divulgación para aquellos que no lo sabían o no se habían parado a pensarlo; y segundo, el recordárselo a aquellos que sabiéndolo o debiendo saberlo, lo olvidamos con facilidad.

Por otra parte, los temas de Arquitectura, como éste de su “protagonista”, cada vez parecen más extraños y olvidados por el común de las gentes. Quizás porque piensan que es un tema de especialistas, o quizás, por pura desidia de los especialistas en divulgarlos. Si es por esto último, voy al menos por mi parte a tratar de solucionarlo, y animo a otros a que lo hagan también (nada hay más enriquecedor que un debate). Si es por lo primero, quienes así piensen están muy equivocados, pues como Bruno Zevi dice: “todo el mundo es dueño de apagar la radio, desertar de los conciertos, aborrecer el cine y el teatro o no leer un libro, pero nadie puede cerrar los ojos frente a todas las edificaciones que integran la escena de la vida ciudadana”  (Saber ver la Arquitectura. ed. Poseidón 1951), ni sustraerse -añado-, a las sensaciones que les provocan los espacios interiores  en que viven. 

Por espacios edificados hemos de entender no sólo los espacios interiores, es decir, aquellos que tienen un techo, sino también los exteriores en los que el cielo, las nubes o las estrellas hacen de cubrición. Espacios interiores son el cuarto de estar, la cocina o las habitaciones de nuestras viviendas, el portal del inmueble, las amplias o altas naves de las iglesias, las salas de teatro, las cafeterías o los pasillos de las oficinas. Espacios exteriores son las calles, los encuentros entre éstas, las plazas y hasta los paramales entre bloques.

Según esté concebido, cada uno de ellos nos producirá unas u otras sensaciones pues “aún cuando no siempre seamos conscientes, lo cierto es que tanto nuestro cuerpo como sus movimientos están en un diálogo constante con los edificios”   (Bloomer, Moore, Yudell: Cuerpo, memoria y arquitectura, ed. Blume 1982).

Pues bien, si en las películas son los primeros actores (los protagonistas) quienes nos transmiten con mayor intensidad las emociones y sentimientos en ella contenidos, en la Arquitectura es el espacio, ese vacío limitado en que estamos o nos movemos, el que más directamente nos afecta, y es por ello por lo que se le considera el protagonista principal de la Arquitectura.

Así que lo primero que tenemos que pedir a la Arquitectura, lo primero que tenemos que apreciar en un edificio, son sus espacios. Y nada más urgente que reivindicar para nuestra Arquitectura cierta atención para con su protagonista. (Evidentemente los decorados sirven para realzar a los protagonistas y para darles vida, pero triste película aquella en la que lo más interesante sea su ambientación).

Para que todo esto se entienda mejor voy a exponer dos ejemplos que están a la vista de todos, uno, sobre un espacio interior: los portales de las casas; y otro, sobre uno exterior: la calle.

En algunos portales actuales aún se sigue poniendo el mismo interés que antaño en su decoración y magnificiencia, y sin embargo, cuán pobres resultan al lado de los portales de las casas de la primera mitad de siglo. Detengámonos delante de alguno de éstos y echemos una ojeada a su interior. Lo que nos sorprende y nos llena de admiración, más que su decoración, es la alta cualificación de su espacio: amplio, regular, alto, simétrico, ordenado, es decir, algo que no encontramos en el portal actual: un buen protagonista de la arquitectura.

Todos podemos hacer esta comparación sin ninguna dificultad. Como también esta otra: la calle Bretón de los Herreros de Logroño es un espacio exterior que ya no será el mismo con las casas ahora permitidas de ocho o nueve alturas que con las anteriores de cuatro o cinco. La armoniosa proporción entre la anchura de la calle y la altura de las casas, definían un espacio interesante que vamos a perder por culpa de un cambio en el planeamiento. 

Sintamos los espacios en que vivimos y empecemos a apreciar o a criticar nuestra Arquitectura.