Polémicas, cartas y artículos escritos y publicados por Juan Diez del Corral entre 1983 y 2000, publicados por el COAR, Logroño, 2000.
domingo, 14 de junio de 2026
INDICE
Presentación
Cap. 1.- POLEMICAS
01. El retablo de Ambasaguas
02. El concurso del Parlamento
Riojano
03. Oposiciones Regionales
04. ¿Quién se aprovecha de quién?
05. Concursos desiertos
06. Vivaldi el organista
07. La danza de los velos
08. 29 de octubre
09. II Coloquio de Historia
10. En defensa del enemigo
11. Reyes Magos
12. Un centinela inoperante
13. Ulecia
14. Juegos Florales
15. ¿Todos o alguno?
16. El solar de Lobete
17. La ley del Suelo de La Rioja
Cap. 2.- ARQUITECTURA
01. El espacio, protagonista de la
arquitectura
02. Las fachadas quebradas de las
casas entre medianeras
03. Ricardo Bofill o la
Arquitectura Espectáculo
04. Arquitectura de feria, feria de
arquitectos
05. Casas solariegas barrocas en La
Rioja
06. Banderas
07. Josep Lluis Sert: algo más que
un arquitecto moderno
08. Arte de las Artes
09. Deconstrucción /Salvar un
Bellosillo
10. ¡Hagan juego, señores!
11. Grandes edificios de la
Humanidad
12. La Arquitectura y la Radio
13. Nápoles y la renovación urbana
14. Ornamento y Deleite
Cap. 3.- EDIFICIOS
01. El mercado de Logroño
02. Magisterio
03. Pérez Galdós 53
04. Ricardo Bastida y el Seminario
de Logroño
05 La Escuela de Artes y Oficios
06. La tapiada
07. El pabellón de La Rioja
08. Tres preguntas sobre el Moderno
09. Un edificio abstracto: El
Ayuntamiento de Logroño
Cap. 4.- EXPOSICIONES
01. Arquitectura racional en España
02. Octavio Colis y Logroño
03. COAR 8 - Cultural Rioja 0
04. Arquitecturas en La Rioja 1995
Cap. 5.- URBANISMO
01. El Planeamieno físico y la
Comunidad Autónoma de La Rioja
02. El Plan General de Ordenación
Urbana 1983
03. Pero ¿quién hace el Plan?
04. El Urbanismo, esa cosa tan
aburrida
05. Una consejería imprescindible
06. La sorpresa de ser consejero
07. ¡Libertad para construir!
08. De Gobiernos, Planes y
Ecologistas varios
09. En la desaparición de mi
Consejería
10. Nájera
11. Una respuesta no parlamentaria
a la pregunta de un parlamentario.
12. A quien le interese el
Urbanismo
13. La Reforma del Estatuto de
Autonomía
14. El nombre de la cosa
Cap. 6.- PATRIMONIO
01. Ortigosa, el Patrimonio y el
Cambio
02. Vendedores y Pensadores
03. Ruinas
04. Archivos municipales
05. Arquitecturas de bambalinas
06. El lavadero de Tricio
07. La Administración, los
Arquitectos y el Patrimonio Intangible
08. Responsabilidades en la
Alcoholera
Cap. 7.- LOGROÑO
01. Tráfico
02. La reforma de la Glorieta del
Doctor Zubía
03. No todos contra Logroño
04. El caprichito
05. Políticos, coches y adoquines
06. Un jardín arrasado
07. A corazón abierto
08. El murmullo de las piedras
Cap. 8.- COLEGIO
01. Dando el tipo
02. Los CAT
03. Los Arquitectos y sus Colegios
04. Entre el Estado y el Mercado
05. Polemizar en la prensa
06. Entrevista
07. Jornadas de San Millán
08. La moneada
Cap. 9.- CULTURA
01. Instancia a director del IER
02. Actual Cultura
03. Correr por correr
04. Pensamiento y lugar
05. Ser sabio
06. De vanidades, fracasos, premios
y demás
07. Luis Diez del Corral y La Rioja
Cap. 10.- ESCUELA
01. 25 años de Decoración en La
Rioja
02. Diseño
03. El Diseño en la primera edad de
la máquina
04. Al desnudo
05. La casa, 28 aportaciones
plásticas a Cosmopolitas Domésticos
06. Pintura y Religión
07. Tierras y argumentos
Cap. 11.- MUSICA
01. Logroño Jazz
02. Breve historia de un músico de
Jazz en Logroño
03. Mi salida de la Banda Municipal
04. De música, profesores y Obispos
05. Carta abierta a la Concejala de
Cultura Mar San Martín
PRESENTACION
Este libro es hermano de Una Voz en un Lugar. Los dos están
hechos con la misma sustancia: los artículos que he escrito en Logroño desde
1983 hasta el 2000. Pero mientras Una Voz
en un Lugar tiene ambiciones de
viajero y de darse a conocer fuera de Logroño, El retablo de Ambasaguas prefiere
no salir mucho de su tierra. Aquél es más fino y más culto; éste es más grueso
y correoso; Una Voz tiene pretensiones de ser un ideario urbano; El retablo es sólo la
descripción de una lucha cotidiana. Así que, excepción de un sólo artículo (A corazón abierto) que he incluído en ambos, cada libro
tiene contenidos y personalidad distinta. Dicho ésto, hablemos ya de este
libro.
1.
Mis inicios en la escritura pública están marcados por dos desencantos
coetáneos: el del ejercicio de la profesión de arquitecto y el del socialismo
gobernante en España. Sin casi darme cuenta y sin habérmelo propuesto, me
encontré polemizando en la prensa sobre todo aquello que me irritaba. El primer
capítulo de este libro, Polémicas, recoge aquellos rifirafes que sostuve en el
año 1984 con el Director Regional de Cultura, con el Secretario General de la
Diputación, con el Colegio Universitario y hasta con el Director Provincial del
Insalud. Son textos fangosos que he incluído aquí no por su interés específico,
sino porque constituyen los cimientos del edificio de mi escritura. Y aunque
los cimientos no sean parte brillante ni muy exhibible, sí son parte necesaria,
y como arquitecto yo les tengo un gran aprecio.
2.
El capítulo siguiente, el de los artículos de Arquitectura es más bien
desordenado. Hay artículos didácticos, de denuncia, de metodología de la
investigación, descubrimientos y reflexiones dispersas. El núcleo de la
“disciplina” ha estado, y está en estos tiempos, continuamente asaltado por el
bombardeo de la información y de sus estímulos, así que nunca he conseguido
centrarme en algún territorio concreto de la Arquitectura. Mi desencanto con el
modo oficial del ejercicio de la profesión se produjo con la lectura del libro
de Christopher Alexander Un modo
intemporal de construir, que aparece
varias veces citado sin que le haya dedicado yo nunca un comentario detallado.
Pensé dedicarme a ello en mi tesis doctoral, pero como la mayoría de las tesis
que uno emprende a cierta edad, siempre la voy posponiendo.
3.
El capítulo de Edificios es tristemente corto. Desencantado con el ejercicio de
la profesión encontré alivio en la interpretación, “lectura”, o crítica de los
edificios, una actividad inusual e inédita en nuestra tierra. Me puse a la
tarea con algunos de los edificios olvidados en la Guía de Arquitectura de
Logroño y otros más que me iban saliendo al paso, pero no encontré una
publicación estable que los acogiera, y que... ¡me los pagara!, porque cada uno
de ellos implica mucho trabajo. En esta región, la crítica de Arquitectura,
seria y documentada, hay que hacerla gratis, por lo que, como puede verse, mis
recursos no me han dado para un capítulo más largo.
4.
También la crítica de Exposiciones hay que hacerla gratis, así que sólo un
compromiso o una inspiracion filantrópica me han movido en bien pocas
ocasiones.
5.
El capítulo del Urbanismo es, sin embargo, mucho más denso. Tras mi desencanto
edificatorio yo me batí el cobre, -urbanísticamente hablando-, en dos frentes:
primero, estudiando los entresijos de la Administración Pública en las
Oposiciones a la Autonomía, al Estado y al Ayuntamiento (llegué a estudiar, ¡y
mucho!, para las dos primeras); y segundo, peleando contra el Urbanismo
tecnócrata del Ayuntamiento de Logroño. La recién estrenada Autonomía me hizo
concebir esperanzas de que la Ordenación del Territorio iba a ser el núcleo de
su actividad, pero los Gobiernos Regionales siempre jugaron a ser Gobiernos y
no a ser Regionales, así que mi esperanza se fue poco a poco disipando. Por lo
que respecta al Ayuntamiento de Logroño, ni su tecnocracia ni sus políticos
jamás pusieron en duda la solidez de su poder y de sus mecanismos de poder, por
lo que cualquier avance teórico fue imposible. Prefirieron siempre contratar
costosos equipos de fuera que hablar con la gente de aquí. Mi ocasión
urbanística llegó con Nájera, donde hice un trabajo inmenso y entusiasta pero
falto de estrategias políticas, por lo que me retiré dejando tan sólo para este
capítulo un par de artículos necrológicos.
6.
El interés por el Patrimonio fue parte de mi formación como arquitecto en
Barcelona en los años 70, pues al final de mis estudios llegué trabajar para el
Arxiu Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña bajo la direccción de
Salvador Tarragó. Si no me quedé allí trabajando fue porque una Junta de
Gobierno de derechas barrió a Salvador Tarragó del Colegio colocando en su
puesto, nada más y nada menos que al que había de ser durante veinte años el
santón de las Jornadas del Patrimonio en La Rioja organizadas por el COAR,
Antoni González Moreno-Navarro. Conservar el patrimonio se hizo institucional y
yo empecé a mosquearme (escribir artículos) ante la falsedad de los montajes
publicitarios de las “rehabilitaciones”. Claro que, asentado el PP en el poder,
hemos vuelto a los años 70, y de ahí el giro de los últimos tres artículos de
este capítulo.
7.
En la “presentación” de Una Voz en un
Lugar escribí que Logroño no es una
ciudad por la que muestre especial afecto, y así es. Habitar lugares feos es
una condena, y Logroño, no es sólo una ciudad eminentemente fea, sino que en
ella se ve avanzar la fealdad año a año. Comparados con los restos dejados por
el pasado, los últimos ayuntamientos democráticos han sido, para esta ciudad,
verdaderamente catastróficos, y en los artículos de este capítulo cuento
algunos episodios aislados de este descenso hacia la negación de belleza..
8.
Puesto que este libro lo edita el Colegio de Arquitectos de La Rioja es justo
concederle un cuadro del retablo. Lo divertido es que, a excepción del primer
artículo, -más entonado con el resto del libro en su vena polémica-, el resto
del cuadro me tiene a mí como protagonista en las funciones de Decano
Presidente, explicando o defendiendo a la institución. Afortunadamente para
todos no duré en el cargo mas que dos años, pues ni con la púrpura se me fué el
espíritu polémico.
9,
10 y 11. Los últimos tres capítulos de este libro siguen los derroteros por los
que me he ido alejando de la profesión de arquitecto: reflexionar sobre la
Cultura es tarea propia y permanente de un escritor; escribir de vez en cuando
algunas líneas sobre el lugar donde trabaja uno (Escuela de Artes y Oficios),
es casi obligado; y mentar la música, como vocación tardía y descubrimiento de
la madurez, es de lo más placentero, -aunque, como podrá verse, tampoco he dado
aquí con el solaz que quisiera.
Y
es que mi espíritu polémico me impide siempre halagar al poder y seguir la
corriente, me impide siempre repetir las consignas que se dan desde arriba y
aceptar el status quo. Cuando todo el mundo piensa una cosa yo ya estoy
pensando otra. En tal forma que a veces me pregunto si hay alguna diferencia
entre espíritu y polémica, si decir espíritu pólémico no es sino una simple
reiteración. Porque por definición, el espíritu es lo que nos libera de la
necesidad y de la tiranía, lo que nos permite pensar por nosotros mismos. Yo me
he ganado muchos odios polemizando, pero a cambio, me he curado siempre de
odios personales con la escritura: prueba inequívoca de que en mi lucha contra
lo necesario yo ponía siempre en juego mi espíritu. A nadie le he negado el saludo
y la cortesía de la palabra y de la sonrisa, lo que no podrán decir otros.
El
retablo que aquí puede leerse contiene una pequeña parte de la historia local
logroñesa y riojana en los últimos años del siglo XX. A partir del año 1995,
sin embargo, la mayor parte de mis artículos y escritos se dirigieron hacia
ELhALL, Boletín Informativo del Colegio de Arquitectos de La Rioja que yo mismo
puse en marcha. Dado que tengo a ELhALL por una publicación lo suficientemente
consistente, no he reproducido aquí ninguno de los artículos que escribí para
él. Es decir, que si alguien tiene el valor de querer seguir leyendo cosas mías
después de este libro y de su hermano Una
Voz en un Lugar, no tiene mas que hacerse con una colección completa de los
cincuenta números ya editados de dicho Boletín.
Pero
en vez de tanto leer, yo le sugeriría que cogiese la pluma y empezase a pensar
por sí mismo.
Logroño,
febrero del 2000
EL RETABLO DE AMBASAGUAS
(Mi primera polémica periodística fue con el
Director Regional de Cultura, José Manuel Ramírez, quien desde entonces me
profesa un especial afecto. Consta de tres episodios aparecidos en la sección
Cartas al Director de LA RIOJA, los días 29 y 31 de agosto y 4 de septiembre de
1984 con titulares puestos por el propio periódico. El 9 de septiembre
intervino otro ciudadano llamado Víctor Angulo que pedía la dimisión del
Director Regional de Cultura argumentando que Cultura debía conllevar
educación. Ramírez no dimitió, pero al parecer, se quemó mucho)
El retablo de Ambasaguas
En
la triste noticia del intento de robo del retablo de Ambasaguas (LA RIOJA, 28
de agosto de 1984, pag. 5) leo sin embargo, no sin cierto regocijo, el episodio
de cómo nuestro Director Regional de Cultura se introdujo en la iglesia por la
misma vía que utilizaron los ladrones, una ventana en la que habían roto uno de
los barrotes.
El
episodio quedaría ahí, en la actitud campechana o infantil del Director, si no
fuera por las sugerencias que ofrece: ¿No estaremos ante un segundo intento,
esta vez no frustado y no menos lamentable, a pesar de su legalidad?.
Ambasaguas,
al igual que otros muchos despoblados riojanos ha sufrido el expolio de sus
gentes en el descalabrado proceso migratorio de los últimos veinticinco años,
de cuyas graves consecuencias se están empezando a preocupar nuestras
gobernantes: al efecto, los próximos 13, 14 y 15 de septiembre se celebrará en
Madrid, organizado por la Dirección General de la Juventud y Promoción
Sociocultural unos “Encuentros sobre Pueblos Deshabitados” para los que la
misma Comunidad Autónoma ha encargado la preparación de una ponencia sobre La
Rioja a Luis Vicente Elías, y en los que tanto como analizar las causas de los
abandonos, se estudiarán y propondrán las posibles vías de recuperación.
Continuar
expoliando lo poco que queda de estos pueblos es la vía más segura para que
jamás se recuperen, y en la actual tesitura resulta, además de triste y
preocupante, bastante contradictorio.
Tras
ICONA ocupando los montes, aparece ahora Cultura llevándose las piedras.
¿Hasta cuándo?
El retablo de Ambasaguas, el arquitecto y sus cartas
Una
vez más, el arquitecto Juan Diez del Corral aparece preocupado por los temas
relacionados con nuestro patrimonio histórico artístico, aunque sigue sin saber
por dónde le da el aire, como suele ser frecuente en él. Como supongo que no
tiene mucho trabajo que hacer (para alegría de los que queremos a nuestros
pueblos, no sea que en un loco arrebato de creatividad nos sorprenda haciendo
algunas casas tan demenciales como las que ha construido en Tirgo o en Varea),
le da por escribir cartas al periódico. Esto lo digo, naturalmente, con esa
actitud campechana e infantil que me caracteriza, según él.
Pero
en fin, con relación al famoso retablo de Ambasaguas, quisiera dejar constancia
de lo siguiente:
1.-
Como director regional de Cultura pondré todos los medios en evitar las mermas
y deterioro de nuestro patrimonio. Y si para comprobar las noticias hay que
deslizarse por una ventana, seguiré actuando como hasta ahora.
2.-
Cultura no trata de llevarse ninguna piedra. Justo todo lo contrario, como lo
pueden corroborar las autoridades que allí estaban presentes. (A propósito, los
retablos de La Rioja suelen ser de nogal y no de piedra, como apuntas).
3.-
El retablo de Ambasaguas, junto con un colateral, tiene ya un destino definido:
la parroquia de Muro de Aguas. Y si se ha llegado a esa solución transitoria
será porque ha habido previamente un estudio serio, ¿no crees?
Y
para terminar, decir que de las miles de horas que he pasado entre papeles
viejos y en todas y cada una de las localidades de La Rioja investigando en
nuestro patrimonio histórico-artístico, nunca he coincidido contigo. ¿De verdad
sabes dónde está Ambasaguas? Anda majo, cómprate una brújula y sigue
escribiendo cartas a los periódicos porque yo, en concreto, no estoy por la
labor de perder el tiempo contigo de esa forma cuando hay tantos asuntos que
solucionar.
Jose
Manuel Ramírez Martínez
Director
regional de Cultura
Del retablo a la comedia. Carta abierta al Director Regional de Cultura
Dado
que fuí yo quien inicié de una manera pública la polémica sobre el expolio de
los pueblos abandonados a raíz del traslado del retablo de Ambasaguas, no me es
lícito abandonarla, como deseo hacer con esta carta, sin ofrecerle antes una
explicación de mi actitud: dejo el debate, a decir verdad, porque me resulta
imposible alcanzar el tan alto nivel cultural y humano a que usted lo elevó con
su carta de 30 de agosto, LA RIOJA, pag. 6. Veamos:
-
Mi entendimiento no alcanza a entender cómo, tras plantear por mi parte un tema
de interés público, una institución, la por usted representada, contesta con
insultos y descalificaciones a mi persona, haciendo una increíble pirueta
dialéctica en la que salta con toda facilidad del plano de lo público al plano
de lo privado: el tema del debate era el expolio de los pueblos abandonados y
no la calidad de mis casas o la cuantía de mis conocimientos.
-
En el plano meramente humano se me hace también muy difícil mantener el diálogo
con una persona que posee una ética tan sólida que no le impide alegrarse en
público del infortunio ajeno de la carencia de trabajo; ¡caramba!, sólo le
faltó a usted desear “que me partiese un rayo”.
-
Me parece también muy difícil, por no decir imposible, alcanzar el nivel de
heroísmo que usted a sí mismo se otorga: hacer el ridículo para salvar el
patrimonio es algo que no entra en mis posibles.
-
En lo tocante a la forma de expresión también me veo deslumbrado e incapaz de
imitar la alta calidad retórica de su literatura, en la que no sólo se producen
difíciles giros, como comenzar hablando en tercera persona para acabar
tuteándome, sino que también se llega a las fuertes alocuciones directas con
salidas como “anda majo, cómprate una brújula...”, y otras de imposible
asimilación por mi parte.
-
También me cuesta mucho descifrar en sus razonamientos, silogismos tan arduos
como aquél en el que usted deduce mis pocos conocimientos de arte debido a que
no hemos coincidido personalmente visitando monumento alguno (?).
-
En fin, también me siento humillado ante sus lecciones entre paréntesis como la
de que los retablos de La Rioja suelen ser de nogal y no de piedra; ¡vaya
ignorancia la mía!
Parece
claro que para acceder a tales niveles de discusión son precisas las miles
horas de usted, pasadas entre papeles viejos o investigando nuestro patrimonio,
y que sinceramente yo no poseo.
Pero
imposible el debate público con usted sobre tan importante asunto, permítame,
si no es mucha molestia, hacer una última reflexión por si fuera de su
utilidad. No sé si debido a un extraño influjo de ese próximo y polémico
Festival de Teatro de Logroño, o por las mismas connotaciones de la palabra
“retablo”, en vez de irnos del de Ambasaguas al tema del expolio de los pueblos
abandonados, nos hemos ido a montar una comedia periodística entre usted y yo
en la que, como en toda comedia y para divertir al público, ha de haber por
fuerza un tonto. Que haga de tonto yo, psst..., tanto da; al fin y al cabo no
soy mas que un ciudadano de a pié sin aspiraciones. Pero que dicho papel le
toque a usted, el Director Regional de una institución pública, ojo amigo, ¡eso
es jugarse el cargo!.
Con un cordial saludo (lo valiente no quita lo cortés) se despide éste su administrado.
EL CONCURSO DEL PARLAMENTO RIOJANO
(Espoleado por el éxito obtenido en mi primera polémica periodística, el mismo mes de septiembre de 1984 me volví a meter en danza. En esta ocasión picó nada menos que el Secretario General de la todavía entonces Diputación General)
El concurso-estafa de la Tabacalera
(La Rioja puso otro titular: Concurso de anteproyectos para la sede del Parlamento riojano. Juan Díez del Corral solicita su anulación)
Sr.
Director:
En
relación al Concurso Nacional de Anteproyectos para Sede de la Diputación
General de La Rioja en el antiguo Convento de la Merced y Sala Oeste de la
Tabacalera, y desde la posición de simple ciudadano que no ha tomado parte en
el citado concurso, ni como concursante ni como miembro del jurado, deseo hacer
público lo siguiente:
1º.-
Que movido del interés general que dicho concurso ha suscitado, y
voluntariamente al margen de la polémica inicial sobre la honestidad o no del
fallo del Jurado, he visitado estos días la exposición que se ha celebrado en
la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Logroño con la intención de
informarme y, en su caso, de dar mi parecer sobre las cuestiones
arquitectónicas relativas al mismo.
2º.-
Que muy a mi pesar, una extraña constatación observada en los anteproyectos
presentados y premiados me ha desviado del posible juicio arquitectónico de los
mismos, al juicio de la limpieza, honestidad y justicia del concurso, tema en
el que en un principio, y de la forma que se había planteado, no quería entrar.
Tal
constatación es que de los 67 anteproyectos presentados sólo 6 dejan
completamente libre la Sala Oeste de la
Tabacalera, y entre ellos están el 1º, el 2º, y dos de los cuatro terceros
premios.
3º.-
Que al margen del juicio arquitectónico que tal decisión merece, he indagado en
las posibles causas que pudieran motivar ese juicio unilateral de premiar a
tales proyectos, y al final he encontrado la clave en el contrato de cesión del
edificio por parte del Ayuntamiento a la Comunidad Autónoma, contrato que los
servicios administrativos de la Diputación General me han mostrado con toda
amabilidad.
Dicho
contrato contiene, entre otras, una cláusula que especifica que si la Sala
Oeste queda libre para uso del Ayuntamiento, la cesión es gratuita, pero si
dicha sala es ocupada por las dependencias de la Diputación General, ésta
deberá abonar al Ayuntamiento la cantidad de 28 millones de pesetas.
4º.-
Que la objetividad de dicho dato, ocultado a los concursantes en la información
que se les dió, no coincide con la ambigüedad de términos con que se redactaron
los “objetivos” del concurso, según los cuales dicha sala bien se podía coger o
bien se podía dejar.
5º.-
Que todo hace sospechar que dada tal disparidad de información han podido
fácilmente existir filtraciones o “soplos” relativos a la primera (de ahí que
los premiados sean mayormente de aquí), con lo que los concursantes se
enfrentarían en manifiesta desigualdad de condiciones.
Es
por todo ello y por la gravedad que reviste la ocultación general de un dato de
proyecto, en sí fundamental, pero a la postre decisivo para el fallo del
jurado, por lo que solicito públicamente la anulación del concurso y el estudio
de las indemnizaciones que hubiesen lugar a los estafados concursantes.
Datos parciales y tergiversados
En
relación con la carta del señor Díez del Corral sobre el concurso de
anteproyectos para la sede del Parlamento riojano, publicada en la edición de
este periódico del día 29 de septiembre y como ampliación de los datos
parciales y tergiversados que contiene, fruto de la deficiente información que
posee dicho señor, le acompaño fotocopia del documento que, a finales de 1983
(fecha previa a la iniciación de los trabajos a presentar), se envió a todos
los participantes en el concurso de referencia, en el que se subrayaba la
importancia de que en la solución arquitectónica que se ofreciera se estudiase
“la posibilidad de mantener el destino actual de dicha ala Oeste” que consistía
en su utilización por el Ayuntamiento de Logroño para usos múltiples.
El
desconocimiento de este importante dato por parte del señor Díez del Corral le
ha permitido realizar unas graves acusaciones que como secretario del jurado
calificador, me veo en la obligación de rechazarlas por considerarlas falsas.
Atentamente
Rafael
Nasarre Alastruey
Secretrio
general letrado de la Diputación General de La Rioja
Respuesta al Sr. Secretario General Letrado
de la Diputación General de La Rioja
(Ni desinformado ni parcial -lo subtituló el periódico)
En
la nota que Vd. publica en La Rioja de 30 de septiembre me acusa de
desinformado, de tergiversador y de parcial en la aportación de datos. Pues
bien, con las aclaraciones que voy a hacer en esta nota, presiento, muy a mi
pesar, que alguna de esas acusaciones se van a volver contra Vd. Veamos:
A.-
Desinformado: sobre su acusación de mi desinformación del documento de
objetivos del concurso creo que Vd. ha arriesgado demasiado, pues si dicha
información estaba en poder de los ciento y pico concursantes, era casi de
dominio público y por supuesto, como le podrán testificar (si Vd. insiste)
varios arquitectos compañeros que me la dieron, la conocía al detalle. En
cualquier caso le agradezco su publicación porque así todo el mundo podrá
juzgar a continuación si tergiversé o no los datos.
B.-
Tergiversador: textualmente me expresé diciendo que de dicho documento
(¡caramba! eso ya hacía suponer que lo había leído) se desprendía la duda o
ambigüedad de que “dicha sala (la sala Oeste) bien se podía coger o bien se
podía dejar”. Me deja perplejo que Vd., letrado de profesión, no acierte a
interpretar los términos “si es posible” (última línea del segundo párrafo),
“deberá estudiarse la posibilidad” (segunda línea del tercer párrafo), o “se
adoptará la solución que mejor proceda, prescindiendo de los usos actuales”
(quinta y sexta línea del tercer párrafo); términos contenidos en dicho
documento y que gracias a su exhibición todo el mundo puede ahora leer y
juzgar.
C.-
Parcial: diré además que la duda que dicho documento suscitó al respecto no fué
sólo mía sino también de gran número de concursantes, y fué motivo de las
numerosas preguntas que éstos plantearon al jurado tras recibir las bases,
preguntas a las que el jurado volvió a responder con la misma ambigüedad. Para
que no me vuelva Vd. a acusar de desinformado le diré que también poseo las
fotocopias sobre dicha cuestión. Lo que ocurre, y con ello pretendo defenderme
de la acusación de parcialidad de datos, es que no creo oportuno transcribirlos
aquí, como tampoco lo hice en la nota anterior, para no abusar de la gentileza
del Sr. Director de La Rioja.
Considerando
que con ello quedan rebatidas las acusaciones que Vd. me hace de desinformado,
tergiversador y parcial, voy a permitirme levemente pasar al ataque.
Creo
que Vd. no ha entendido bien el alcance de mi primera nota. Ello es bastante lógico porque fué Vd. mismo
el que con tanta amabilidad como inocencia me mostró el documento de cesión del
solar con la claúsula famosa de los 28 millones. Ahora vuelva a leer, por
favor, el primer párrafo del documento que Vd. publica: “...en el edificio que
para este fin cede el Ayuntamiento...” y responda ¿cede o vende
condicionalmente según la solución del proyecto ganador? No hay más que una
respuesta: según la citada cláusula, de la solución del proyecto ganador
depende que se ceda gratuitamente o que se venda por los 28 millones
mencionados; y eso no lo sabían los concursantes (¿todos?), mientras que Vd.,
el Sr. Presidente del Jurado y Presidente de la Diputación General de La Rioja
y algunos otros miembros del Jurado, por su vinculación al Ayuntamiento o a la
Comunidad Autónoma sí que lo debían saber.
Y
diré más: en el mismo contrato de cesión figura una segunda cláusula según la
cual la Diputación General se compromete al costeo del derribo del almacén de
la Tabacalera situado frente a la fachada de la antigua iglesia y a la
urbanización de la plaza resultante según las directrices que señale el
Ayuntamiento. Algo que tampoco se dice en las bases del concurso y que es otro
dato de proyecto sumamente importante a la hora de tomar decisiones tales como
accesos, aparcamientos, composición de la fachada, etc. Como puede ver, si he
sido parcial en mi primera nota, ha sido no del lado de los posibles argumentos
de defensa del concurso, sino del lado de la acusación.
Montar
un Concurso Nacional de Arquitectura es algo lo suficientemente serio y cargado
de responsabilidad como para no incurrir en despistes de tan grueso calibre, y
digo despiste, porque en su caso concreto, Sr. Nasarre, me consta que no hay
mala fé.
De
todas maneras, tras el despiste en el Concurso y tras su acusadora y equivocada
carta del domingo, llego a la conclusión de que si antes creía que eran sólo
algunos cargos políticos los que se encargaban de desprestigiar a nuestras
instituciones, ahora veo con tristeza que algunos altos funcionarios también
están por la labor.
OPOSICIONES REGIONALES
(La última polémica del año 84 fue sobre el compadreo de las oposiciones locales. El animador de la misma fué, en esta ocasión, el Director General del Insalud en La Rioja, Javier Pérez SantoTomás. Hay que decir que el director de LA RIOJA metió la mano más allá de los titulares, recortando frases y párrafos a su antojo, animándola también por su cuenta. Aquí transcribo mis textos tal y como yo los escribí y el de mi oponente, tal y como fue publicado. Como en el caso de la polémica con Ramírez, una lectora llamada Carmen Saenz le dijo a Pérez Santo Tomás “que si no se sabe dar una contestación aclaratoria correcta mejor, callarse” -La RIOJA 5 de enero)
Oposiciones Regionales: Una tesis, una antítesis y una propuesta personal.
Las recientes noticias llegadas a este diario en forma de quejas y denuncias sobre las últimas oposiciones regionales a funcionarios (Insalud, Escuela de Teatro, Residencia de la Rioja, etc.) me han animado por simpatía, -como habitual opositor que soy-, a ofrecer consuelo a los aspirantes decepcionados, a dar explicaciones a los indignados y en fin, a hacer alguna advertencia a quienes todavía pueden caer en la trampa de presentarse a una oposición regional con la ilusión de que tal procedimiento encierre un ápice de credibilidad. Y todo ello en la forma que propone el título de este escrito, esto es, una tesis (con axioma previo), una antitesis, y una propuesta personal
Haré de entrada una neta distinción entre dos tipos de oposiciones, las que ofrecen plazas de trabajo en un número abultado y las que ofrecen dos, tres, o, por lo común, una sola plaza. Dada mi inexperiencia en las primeras y debido también a lo infrecuentes que puedan ser en el ámbito de una Comunidad Autónoma tan pequeña como la nuestra, me referiré tan sólo a las segundas, a las que de ahora en adelante tomaré por las genuinas “oposiciones regionales”.
Pues bien, casi sin querer acabo ya de formular el axioma que determina y condiciona este segundo tipo de oposiciones de pocas plazas, a saber, que como se celebran en un marco social bastante reducido, todos, tribunal y opositores, nos conocemos poco más o menos.
La tesis.- Se deduce de dicho axioma la tesis central de este escrito: si todos nos conocemos y por tanto ya sabemos quién va a sacar la plaza, ¿para qué demonios montar una oposición?. Respuesta: las oposiciones regionales se montan básicamente para salvaguardar ante la opinión pública la sagrada honestidad de nuestros gobernantes (sobre todo si son del PSOE) y de nuestras instituciones públicas.
Aunque ello no siempre es así y a veces la tesis traiciona el axioma: en unas recientes oposiciones convocadas por el Insalud para una plaza de Pediatría, resultó que para salvaguardar tanto la honestidad del tribunal (que ya previamente había sido puesto en entredicho) se recurrió a dar la plaza a otra persona distinta a la que, en principio y en sentido común, la merecía.
La antítesis.- Pero casos estrafalarios al margen, algún miembro de tribunal inteligente (si lo hubiera) del mismo axioma podría deducir la tesis contraria a la mía: en efecto, que como aquí nos conocemos todos, también sabemos de la ética de nuestros gobernantes y de nuestras instituciones públicas, luego no hace falta que se monten oposiciones para demostrarla. Correcto. Ahora bien, -prosigo-, si siguen habiendo oposiciones y tribunales debe ser porque no hay nadie que aún haya llegado a esta lúcida deducción. Y al respecto comentaré brevemente un episodio autobiográfico: una vez tuve un amigo al que creía inteligente; nuestra amistad y mi consideración sobre su inteligencia se acabaron cuando me lo encontré engañándome como miembro de un tribunal.
Puestas así las cosas y haciendo hincapié en las últimas palabras de mi axioma, esto es, que aquí nos conocemos todos pero “poco más o menos”, admito que las susodichas oposiciones tienen algo de positivo: sirven para conocernos todos un poquito más. Ahora bien, debido a que los tribunales carecen de ganas de conocer a los opositores (recordemos que las plazas ya tienen destinatario), lo verdaderamente interesante de las oposiciones es que permiten conocer mejor a las personas que forman los tribunales, interés que se ve acrecentado por el carácter de “personalidades” (a nivel regional, se entiende) que suelen tener algunos de sus miembros. No me negarán Vds. que después de las últimas oposiciones ahora sabemos mucho mejor en qué manos están las riendas del Insalud, de la Escuela de Teatro o de la Residencia de La Rioja. Así como, de mi cosecha, yo también podría aportar algo sobre el “valor comprobado” de personalidades como Francisco Díaz Yubero o Antonio Ulecia, quienes desde sus conocimientos de arquitectura y urbanismo (e incluso administración pública) se atrevieron a juzgar los míos.
Admito pues que las oposiciones regionales tienen alguna utilidad, pero nadie me negará que es a un alto precio: jugar con las ilusiones y con las aspiraciones de trabajo de los opositores es jugar caro; tan caro, incluso, como para preferir prescindir de los conocimientos que éstas proporcionan.
Y paso así, preparando ya mi propuesta, al capítulo más triste y doloroso de las oposiciones, capítulo al que los tribunales, desde la alta atalaya de su sabiduría parecen ser insensibles a pesar de la palmadita en el hombro que al final te dan diciéndote “otra vez será”. Me refiero, claro está, al carácter humillante de las mismas: porque humillante es verse en una de esas largas listas de gente buscando trabajo; porque humillante es ser juzgado por individuos que generalmente (por no decir siempre) saben del temario en cuestión mucho menos que el opositor; porque humillante es, se gane o se pierda, el competir con otros compañeros por un sueldo que nos garantice el cocido; porque humillante es, al final, verse relegado por otros cuya única virtud sobre la tuya es ser más afín o “caer mejor” a los miembros del tribunal.
Y ante tanta humillación sólo cabe una respuesta noble y viril, una respuesta verdaderamente ética, como diría Savater: la afrenta pública, el juicio a nuestros tribunales, el juicio a las oposiciones. Porque la otra actitud, la de la impugnación, presupone el reconocimiento del tribunal, precisa más fe que moral y requiere tener buenos contactos,... o por ejemplo, ser cuñado del Presidente de la región...
La propuesta.- Mas para que no se me tache de derrotista, para que vean que no sólo destruyo, voy a hacer “in extremis”, apoyándome en la consideración anterior, una propuesta concreta que permita a nuestros gobernantes salvar dignamente sus oposiciones. Mi propuesta es que al final de cada oposición juzguen los opositores su resultado mediante un simple refrendo: una hora de debate, diez minutos de votación, recuento y listo. No es mucho pedir, ¿no?. Aunque ya sé lo que me dirán los tribunales bienpensantes (mas bien en este caso malpensados) : que los opositores que no han sacado la plaza siempre votarán negativamente movidos por su orgullo herido o bajo subjetividad. Pues bien, a tales malpensantes les diré que sólo se hiere el orgullo cuando el tribunal se desinteresa por los opositores con total negligencia, y sólo votarán subjetivamente los opositores cuando el tribunal haya actuado igualmente de forma poco objetiva, ¿o es que el hombre es malo por naturaleza?.
Mientras tanto, hasta que no se tomen medidas drásticas de este tipo (a eso llamo yo profundización democrática y no a conseguir cazar más militantes en los pueblos) prefiero que se den los trabajos a los amigos o a aquellos en quien se tenga más confianza.Y que se asuma esta acción ante los ciudadanos como una acción de gobierno más. Es preferible que se contrate así a la gente por plazos razonables porque además de no engañar al personal, se evitaría ese enquistamiento de por vida de los amiguetes en la Administración: si el Movimiento nos dejó a nuestras instituciones plagadas de serviles amigos, los del PSOE, al tren que van, no se van a quedar a la zaga). Plazos de contrato que vayan más allá, incluso, de los posibles cambios de legislatura, en los que el funcionario tenga la posibilidad de demostrar su capacidad (técnica y no política) ante unos y otros. Contratos qe abran la posibilidad de prórrogas más amplias si el funcionario se hace acreedor a ellas. Prefiero pues que se acaben con las oposiciones que justifican aquello de que las instituciones son un feudo de los funcionarios (lo de las plazas “en propiedad” es toda una definición), para que al fin dichas instituciones sean entidades realmente abiertas, y por tanto, al servicio de los ciudadanos.
Y hasta que eso llegue, mientras tengamos que soportar las oposiciones tal y como hasta ahora las conocemos, mientras que los opositores no puedan juzgar por votación a sus tribunales, bienvenidas y celebradas sean todas esas “cartas al Director” que, contando las miserias de cada oposición, ponen en tela de juicio a los tribunales que las presiden y a las instituciones que las convocan.
El director provincial del INSALUD replica a Juan Díez del Corral
Sr. Director:
Deseo acogerme al derecho de réplica a un escrito firmado por Juan Díez del Corral, bajo el título “para qué demonios cuenta la oposición”, aparecido en el periódico de su digna dirección de fecha 26 del presente mes.
Generalmente resulta fastidioso tener que replicar escritos como éste, porque hay que leerlos varias veces para llegar a la conclusión de que ahí, lo único que quiere hacer su autor es decir que a él no le gustan los socialistas y que le han suspendido una o varias oposiciones.
Esto lo plantea don Juan como suelen hacerlo este tipo de personas, con las tripas, haciéndose el pobre un lío con la tesis, el axioma previo y la antítesis. Está lejos de mi ánimo dar consejos, pero creo que si pretende ser visceral, hay que hacer un escrito visceral y no mezclarlo con la lógica o la ética, porque el resentimiento y la lógica son malos compañeros en el pensamiento y dan como resultado memeces como la que no he tenido mas remedio que descubrir en el escrito del señor Díez del Corral.
Me da un poco de vergüenza ajena tener que desmontar una argumentación tan absurda, pero en fin...
Viene a decir este señor que en unas recientes oposiciones del Insalud para una plaza de Pediatría se hizo lo siguiente:
Primero, para salvaguardar la honestidad de los miembros del tribunal se convocó la oposición.
Pero no tranquilos con eso, y para requetesalvaguardar la honestidad del tribunal se le dió la plaza a una persona distinta a la que en un principio y en sentido común la merecía.
O sea, que le queríamos dar la plaza a uno, y para que no se nos notara se la dimos a otro. Precisamente el otro, el que nos ha servido de cortina de humo y se ha quedado con la plaza, tenía más puntos e hizo mejor examen.
Ya sé que lo que le voy a preguntar resulta un poco difícil para personas como usted, amantes de jeribeques mentales tan vistosos:
¿No cree, don Juan, que si en una oposición, el concursante local, con todas las simpatías y aprecio de sus méritos profesionales por parte del tribunal, pierde en buena lid frente al concursante forastero y así se reconoce, se han hecho las cosas bien?
A lo mejor lo que ocurre es que le gustaría estar a usted en un puesto de responsabilidad para hacerlo de otra forma.
Atentamente
Francisco Javier Pérez Santo Tomás
Réplica a Javier Pérez Santo Tomás
Decía Borges en el extraordinario prólogo a su traducción de las Hojas de Hierba de Walt Whitman, que en cierta ocasión asistió a una representación de Macbeth, y que a pesar de que la traducción era no menos deleznable que los actores y que el pintarrajeado escenario, salió a la calle deshecho de pasión trágica: “Shakespeare se había abierto camino”.
Pues bien, como ni Pérez Santo Tomás tiene la perspiscacia de Borges ni yo el alcance comunicativo de Shakespeare, el fracaso de una posible discusión sobre el tema de las oposiciones regionales habrá que atribuírselo al diario LA RIOJA que alteró notablemente el escrito que yo entregué: mi artículo se publicó con título, sobretítulo y párrafos cambiados, frases mutiladas, paréntesis suprimidos, palabras clave modificadas y todo el final eliminado. Cambiaba bastante su sentido y por ello, para tí, Javier (permítaseme a partir de ahora la alocución directa), creo que no me he abierto camino. De verdad que lo siento.
De todos modos y a la vista de tu carta (que supongro íntegra y literal para no enredar más las cosas) me queda la duda de que hayas hecho el mínimo esfuerzo, o aún peor, de que tengas la suficiente capacidad, para entenderla. No son los hechos de las oposiciones que convocais lo que analizo, sino lo que hay detrás de los hechos. El juicio ético, más allá de si te salen las cuentas de los baremos y los tests, más allá de lo que tú llamas “hacer las cosas bien” (o acaso aún no sabes que más allá del bien (y del mal) hay mucha tela por cortar?), se dirige al centro de la acción, esto es, a la voluntad. Y es por ahí por donde presiento que haces agua: confundir la voluntad con las tripas es un mal diagnóstico para un médico como tú. Y sobre todo es un mal diagnóstico porque por otro lado casi habías llegado a acertar: dices al final de tu carta que a lo mejor lo que yo quiero es tener un puesto de responsabilidad para hacerlo de otra forma. Caliente, caliente, pero no fuego: en efecto, aspiro a que se hagan las cosas de otra forma aunque para eso, de momento, no creo oportuno tener que optar a ningún cargo político. Aspiro tan sólo a decir públicamente cómo hacerlo. Que no es poco.
Y puestos a decir cosas te diré que donde sí que veo visceralidad es en tu escrito, Javier. Y de verdad que lo siento. Ultimamente los socialistas, desde el Presidente del Gobierno hasta el último militante o independiente con alguna responsabilidad pública, contestáis a las críticas que se hacen a vuestra gestión con toda suerte de improperios, insultos y frases malsonantes, como si el haber obtenido un mayor número de votos que vuestros oponentes os hubiera dado, además del poder, la arrogancia de la posesión de la verdad. Gobernando así es difícil teneros simpatía porque recordais mucho a todos aquellos que por creer que la verdad y la honestidad eran exclusivas de su patrimonio, acabaron escribiendo las páginas mas negras de la historia.
¿QUIEN SE APROVECHA DE QUIEN?
(Esta polémica no la inicié yo pero me metí en ella. El Consejero de Ordenación del Territorio acusó a Luis Vicente Elías de aprovecharse de un trabajo encargado con dineros públicos para hacerse promoción personal publicándolo en LA RIOJA (?). Lo que sigue fue mi modesta intervención)
En la réplica de Luis Vicente Elías al Consejero de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente (LA RIOJA 15 nov 84) echo en falta un argumento definitivo en torno a la publicación del segundo de los artículos y es que, dado que su contenido es la transcripción íntegra y literal de la ponencia que el señor Elías presentó el pasado septiembre en el Congreso de Pueblos Abandonados de Madrid, y por tanto se nos dió fotocopiada en las Actas a todos los asistentes, se trataba ya de un documento publicado, por lo que su aparición en un medio de prensa no significa ninguna falta de deferencia hacia los demás.
Pero al margen del tema en concreto, resulta triste y lamentable que la Administración Pública, tan tacaña ahora como siempre en la promoción y apoyo a la investigación, se dedique encima a vituperar a sus mal pagados investigadores.
Le diré por ello al Consejero de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, dando la vuelta a su acusación, que no creo que sea Luis Vicente Elías quien se aprovecha de los fondos públicos para su promoción personal, sino que, muy al contrario, es la Administración, por el señor Montejo regentada en este caso, quien se aprovecha por cuatro duros de los amplios conocimientos sobre La Rioja del señor santero de Lomos de Orios.
CONCURSOS DESIERTOS
(Nadie contestó a esta provocación sobre unos Concursos en los que el propio Colegio de Arquitectos estaba por medio. Apareció en La Rioja el 31 de marzo de 1985)
Sr. Director de La Rioja:
En este mes de marzo hemos asistido a dos eventos arquitectónicos que por haber pasado casi desapercibidos, quisiera, con su beneplácito, comentar brevemente ante la opinión pública. Se trata, por un lado, de la desconvocatoria por parte del Ayuntamiento, del Primer Premio de Arquitectura Ciudad de Logroño, y por otro, de la declaración de “desierto” del Primer Premio Periodístico sobre Arquitectura y Urbanismo convocado por el Colegio de Arquitectos de La Rioja.
En primer lugar se ha de señalar una aparente contradicción entre ambos fracasos: si no hay premios a los arquitectos por sus obras debe de ser porque los críticos que las juzgaron son muy buenos y exigentes; ahora bien, si gozamos de la existencia de críticos tan notables ¿cómo es que se declara desierto el premio dedicado a la crítica?.
En segundo lugar se ha de lamentar el provincianismo torpe y estúpido de unas convocatorias que acaban en fiasco por querer imitar a las que se producen en las grandes ciudades. Creo al respecto que el desencanto que pueden crear tales “fallos”, tanto en los participantes como en el público expectante, hace mucho más daño a la arquitectura que la posible ilusión que la convocatoria de tales premios creara.
Tras estas consideraciones, sólo se me ocurre decir a los convocantes de tales premios que si quieren de verdad ayudar a la arquitectura y a la ciudad, es mejor que se queden quietecitos y en casa. Tendrán así la oportunidad de estudiar algo de arquitectura y formarse con ello una culturilla urbana que, a buen seguro y a la larga, mejorará la ciudad mucho más que sus concursos de belleza.
VIVALDI EL ORGANISTA
(La segunda polémica con el Director Regional de Cultura, acontecida en enero de 1985, fue mas bien un pretexto para contar las zancadillas que se me empezaban a propinar por la polémica anterior. Al citar en ella a miembros del Colegio, dió lugar a una advertencia de su Junta de Gobierno contra mí que recurrí al Tribunal Profesional, quien en acta de 17 de abril de 1985 me dió la razón)
Sr.
Director:
Se
ha de celebrar, como no, la grata noticia publicada por LA RIOJA de 22 de
enero, de que se van a reparar algunos de nuestros órganos (esos fantásticos
edificos musicales construidos en el interior de nuestras iglesias), y que
además, se van a programar una serie de conciertos con dichos instrumentos.
Pero
lo que es menos de celebrar al respecto, es la cultura musical de nuestro
Director Regional de Cultura, quien afirma en la misma noticia que gracias a
dichos conciertos, los aficionados y los jóvenes (extraña distinción) se podrán
acercar a autores como Vivaldi, por poner un ejemplo. Dúdolo mucho: como
cualquier mediocre aficionado sabe, Vivaldi, extraordinario violinista, jamás
compuso pieza alguna para órgano.
Réplica del director regional de Cultura
Nuevamente,
el habitual arquitecto de esta sección de LA RIOJA coge el rábano por las hojas
y saca sus propias conclusiones. Musicales en este caso. Si hubiera leído bien
el artículo a que hace referencia se habría dado cuenta de que se trata, en
definitiva, de potenciar toda una serie de actividades musicales tomando como
marco los templos riojanos, que tienen además la ventaja de contar la mayoría
de ellos con excelentes órganos, aunque en mal estado de conservación muchos de
ellos. De ahí que nuestros objetivos se centren en posibilitar en las iglesias
conciertos complementarios: a la intervención de un cuarteto, quinteto o
agrupación musical cualquiera (no es la primera vez que la Consejería de
Cultura promueve este tipo de actuaciones en las iglesias de la región) se
añaden como un aliciente más unas piezas de órgano. Para ello es preciso llevar
una acción coordinada que contemple algo que estaba bastante descuidado en la
etapa imperial: la restauración de órganos.
En
las sucesivas reuniones que hemos celebrado en Madrid con relación al Año
Europeo de la Música, se han tocado diversos puntos. Uno de ellos el intentar
captar para la música a toda esa gran masa de jóvenes a través de la frescura
de unas composiciones como las de Vivaldi, por ejemplo. Por esa circunstancia
se detallaba en la entrevista: “...nuestra idea es habilitar los medios
necesarios para poder trasladar a los aficionados y a los jóvenes hasta dichos
lugares e intentar acercarlos a la música a través de autores como Vivaldi, por
poner un ejemplo...”
Ahora
bien, si las ansias del arquitecto por rizar el rizo le llevan siempre a
posturas tan maximalistas como pintorescas, voy a darle la relación
Vivaldi-órgano que busca con su cansina insistencia y desconocimiento:
En
aquella época, los conciertos se ambientaban muchas veces en las iglesias y el
bajo continuo se hacía bien con clavecín o con órgano por ser el primero que lo
sacó de simple instrumento de acompañamiento (que ya era bastante) a
instrumento solista (Concierto en Re menor para violín, órgano y orquesta de
cuerdas). También Bach sacaría más adelante el clavecín (“Quinto Concierto de
Brandeburgo”, 1720)
El
órgano por aquel entonces era generalmente un instrumento de un teclado: muchas
veces ni siquiera llevaba pedalier. Y la prueba de que Vivaldi prefería el
órgano al clavecín en el bajo continuo la encontramos en muchas instancias.
Pero lo que resulta revelador es que en su conocido “Concierto para dos
mandolinas en Sol mayor” Vivaldi especifica con meridiana claridad que quiere
órgano en este concierto de acompañamiento.
Incluso
Bach transcribió varios conciertos de Vivaldi para órgano solamente. Pero es
que, además, un hombre como Vivaldi tiene varias composiciones religiosas,
cantatas, etc, (y perteneciendo él mismo al estamento religioso), sería extraño
que no hubiera escrito para órgano: se conocen los originales para dos
conciertos de órgano, por citar algo aislado.
En
fin, señor Díez del Corral, en el largo epistolario que con tanta frecuencia me
dirigía hace tan sólo unos meses, llegó a emplear, me imagino que sin ayuda de
nadie, una frase que lo definie con absoluta exactitud: “... mi entendimiento
no me alcanza a entender...”. ¡Que pena!
Jose
Manuel Ramírez Martínez
Director
Regional de Cultura
Réplica al Sr. Ramírez
Sorprendería
la ingenuidad del Sr. Ramírez al contestar a mi nota sobre su desliz en el caso
Vivaldi-órgano, si no fuera por la mala fé y la mala intención que va detrás.
Hablaré pues primero de su ingenuidad, y a continuación de su mala fé.
La
frase que entrecomilla para demostrar su inocencia está fuera de contexto. La
frase no empieza en “nuestra intención es habilitar los medios...” sino
bastante antes. Es ese un sistema de engaño tan infantil que no creo que se lo
trague nadie. Mucho más ingenua es con todo, su exhibición de erudición para
encontrar una mínima relación de Vivaldi con el órgano: ¿quién no va a creer
que todo lo que cuenta es fruto de dos noches de urgente biblioteca o de
consultas a asesores musicales?. Ni un político de pueblo es tan ingenuo.
A
veces se tiene la idea equivocada de que la ingenuidad es fruto del buen
corazón y de la inocencia. Pues bien, les voy a contar a los lectores dos
episodios personales para demostrarles que a veces la ingenuidad va asociada a
una auténtica mala fé.
El
primer episodio data de una carta que escribí a este periódico el 20 de Mayo de
1984 criticando la decisión, hoy por hoy, de declarar a Ortigosa como conjunto
histórico-artístico (1). ¿Saben Vds. cuál fue la reacción de nuestro
gobernante?: decirme desvergonzadamente ante dos testigos en un bar de Logroño
que si se me ocurría volver a meterme con su gestión se metería públicamente
contra mi persona. Palabra que cumplió a rajatabla y de un modo lamentable en
el célebre episodio de Ambasaguas. Como decía José Aumente hace poco en un
extraordinario artículo publicado en un diario de Madrid “los actuales
socialistas han aprendido mucho de la experiencia del franquismo: quieren
impedir que éste vuelva haciendo suyas muchas de sus actitudes”.
El
segundo episodio personal es de hace muy pocos días. Debido a que últimamente
estoy estudiando arquitectura riojana del siglo XVI, y dado que el Inventario
Artístico de Logroño y su provincia (material de trabajo básico) está publicado
tan solo en parte, me dirigí a la Dirección Regional de Cultura con la
intención de consultar las fichas ya realizadas, que sirven para la realización
de dicho inventario. Pues bien, pásmense Vds. de cómo está la Cultura por estos
pagos: salí de allí con las manos vacías, pues me dijo el Sr. Director Regional
de Cultura que dichas fichas estaban en Madrid y que para poder consultarlas
debía antes pedirles permiso a sus redactores (entre ellos el propio Ramírez)
por cuestiones de propiedad intelectual. Pero tranquilos, que aún hay más. Como
el Coordinador de Cultura de mi Colegio de Arquitectos me había advertido de
que debido a las “tormentosas relaciones” que había entre el Sr. Ramírez y yo
era muy posible que no me facilitase dicha información (a lo que respondí delante
del Sr. Decano del Colegio que yo no pensaba tan mal del Sr. Ramírez), quedó
encargado dicho Coordinador de solicitar tales fichas. ¡Oh universalidad de la
Cultura!, todo estaba disponible ahora. Claro que después hubo una segunda
llamada telefónica del Sr. Ramírez al Coordinador de Cultura del Colegio “¿pero
cómo no me dijiste que el interesado en las fichas era Díez del Corral?... sin
comentarios.
Como
me dedico a cultivar la Cultura, amo el debate. Como creo en la nobleza de los
hombres, amo el combate (decía el bardo Blondel hacia el final de “En busca de
el rey” de Gore Vidal: “¿acaso no estamos hechos los hombres par combatir?”).
Mas cuando probada suficientemente la cultura y nobleza de mis enemigos veo que
es imposible el combate o el debate, no me queda sino retirarme a mis cuarteles
de invierno.
(1) véase art. 1 del cap. 6
