domingo, 14 de junio de 2026

EL PLANEAMIENTO FISICO Y LA COMUNIDAD AUTONOMA DE LA RIOJA

(redactado en enero de 1983, para la revista Clavijo, creo que no llegó a publicarse porque justo entonces se cerró el que había sido durante muchos años órgano de expresión de la extinta Diputación Provincial)


En el presente artículo, partiendo de algunas consideraciones sobre la Planificación Física, sus causas y su estado actual en La Rioja, así como del reto que supone acometer el Plan Director Territorial de Coordinación para la provincia-región, se pretenden aportar algunas ideas sobre la futura organización del planeamiento dentro de la Comunidad Autónoma


Algunas consideraciones en torno al PDTC

La Ley del Suelo de 1975 en el punto IV de su exposición de motivos señala que “para llenar el vacío existente en el Ordenamiento Jurídico en orden a la conexión del planeamiento físico con el planeamiento socioeconómico, se regulará “ex novo” la figura de los Planes Directores Territoriales de Coordinación”.

En primer lugar me interesa destacar en esta definición esa doble visión que el legislador hace de la planificación: por un lado PLANIFICACION SOCIOECONOMICA, por otro, PLANIFICACION FISICA.

También me llama la atención la compleja nomenclatura de esta nueva figura, que por un lado es PLAN, y por otro es COORDINADOR.

Y así, partiendo de que me resulta difícil imaginar que un Plan, entendido como un documento-herramienta, tenga misiones coordinadoras, intuyo que el tal PDTC deberá ser algo más que un Plan.

A esa intuición me lleva también una realidad incuestionable: la de que hasta la fecha y salvo contadas excepciones no hayan sido redactados ni puestos en marcha.

Aquellos que hubieran podido considerar un PDTC como un Plan más en el sentido aludido de documento-herramienta, se habrán topado sin duda, con la enorme dificultad que supone planificar una realidad más allá de los límites urbanos o comarcales a los que estaban acostumbrados.

Por otro lado, aquellos que efectivamente hubiesen visto en el PDTC la posibilidad de coordinar las actividades con repercusiones físicas de los distintos departamentos administrativos, se habrán desanimado ante la dificultad que sin duda entrañaba conjuntar, en el marco organizativo provincial, a la Administración Periférica del Estado, en primer lugar, entre sí misma, posteriormente con la Administración Provincial genuina, y por último con las Administraciones Municipales.

Sin embargo las cosas pueden ahora cambiar. Partiendo de la importancia que supone el coordinar las actividades socioeconómicas con sus incidencias físicas y teniendo tal coordinación como meta a alcanzar, creo que vale la pena hacer el esfuerzo de estructurar la nueva organización administrativa de la Comunidad Autónoma para conseguirlo.


Causas de la planificación física

La preocupación por la planificación física tiene su origen último en la progresiva degradación del medio físico.

El poder, o las masas, han estado preocupados tradicionalmente por los asuntos económicos y por los asuntos sociales: la industria, la agricultura, la vivienda, el trabajo, la educación, la sanidad, etc., mientras que la realidad física se ha ido transformando y conformando de un modo espontáneo como consecuencia de la actividades anteriores.

Sólo cuando hemos empezado a sufrir las consecuencias de la desmesura y la descoordinación entre dichas actividades, reflejadas en el medio físico, nos hemos planteado la cuestión de cómo queremos que sea nuestro mundo y de si cabe incluso anteponer la realidad física a otros intereses económicos que parecían prioritarios, no sólo por una cuestión de jerarquía de valores, sino incluso, y a largo plazo, por una simple pero dramática cuestión de supervivencia.

Es decir, es ahora cuando nos empezamos a preguntar si no sería mejor vivir en ciudades con casas de cuatro pisos en vez de ocho o diez aunque sea menos rentable económicamente, o de sí es mejor recuperar las unidades ecológicas de nuestros montes en vez de explotarlos con masivas plantaciones.

La planificación física que nace en principio como coordinación de los intereses económicos en juego buscando su máxima rentabilidad, ha dado un gran salto para ponerse en el lado opuesto, estableciendo esa dialéctica entre progreso y medio-ambiente, base de cualquier actividad consecuente de gobierno en la actualidad.


La planificación física en La Rioja

La planificación física realizada en La Rioja en los últimos años es pobre y deficiente, a pesar de haber cubierto ya gran parte del ámbito provincial.

Fundamentalmente se ha tratado sólo de planificación URBANA, y ni siquiera eso, pues la ordenación establecida según Delimitaciones de Suelo Urbano y Normas Subsidiarias de Planeamiento, base de la mayor parte de nuestra planificación, mal puede ser considerada como tal, pues lo que en realidad ha pretendido ha sido legalizar la situación jurídica creada por la Ley del Suelo, introduciendo a la par, alguna normativa de control.

La producción de dicha planificación se ha realizado además casi sin medios y sin directrices generales: la iniciativa ha correspondido a unos débiles municipios que solo han dispuesto de los servicios contratados a los redactores de las Normas, concluyéndose el proceso con una tutela provincial ejercida por una Comisión Provincial de Urbanismo, que más que promotora de pautas y directrices urbanísticas, ha actuado, valga el símil, creando jurisprudencia con las sentencias de sus aprobaciones o denegaciones. 

La planificación física y la urbanística en particular no se acaba con la aprobación del Plan o de las Normas, sino que debe continuarse con una GESTION eficaz de los mismos. En un balance de estos últimos años se podría decir que mas que GESTION DEL PLANEAMIENTO ha existido sólo un CONTROL DEL PLANEAMIENTO. Al respecto, -valga el dato-, tan sólo Logroño capital dispone en la provincia de los servicios de un arquitecto municipal.

El planeamiento no ha servido, en un sentido positivo, para marcar las pautas de actuación de la Administración y de los particulares, sino sólo para fijar los límites de la iniciativa privada a través del establecimiento de una serie de rígidos controles: el del visado colegial, el del informe urbanístico del MOPU y el de los Ayuntamientos en cuestión, -habitualmente asesorados por aparejadores supuestamente municipales que no constaban en plantilla y sin sufrir incompatibilidad alguna.

A todo ello debemos añadir que Delimitaciones y Normas han sido redactadas y están siendo gestionadas (?) de un modo autónomo por cada municipio, sin ninguna coordinación comarcal con los municipios vecinos o con las cabeceras de comarca.

En cuanto al planeamiento físico fuera del ámbito urbano, puede decirse que es inexistente. Una solicitud al MOPU para que se redactasen Planes Especiales de Protección de determinados Espacios Naturales parece haber caído en el olvido.

Y mientras tanto se tiran cables de tendidos eléctricos por donde sea, se realizan vertederos de basuras junto a los ríos, se construyen traidas de aguas a los pueblos sin ninguna coordinación con los limítrofes, se estructura la sanidad o la educación sin un análisis de la dinámica y costumbres de la población (es conocido el caso de que en Turruncún se concluyeron las obras de las Escuelas Nacionales cuando ya no quedaba nadie en el pueblo), se repueblan montes sin contar con los ganaderos, las mejores huertas se convierten en solares para chalets de fin de semana mientras que otros pueblos se deshabitan, etc. etc. etc.. Es decir, se transforma el territorio desde cada departamento administrativo cubriendo siempre necesidades a corto plazo, sin ninguna coordinación y sin ningún estudio de impacto.


Un organismo regional para la coordinación de la Planificación Física y para el PDTC

  Ahora bien, esa coordinación y esa auténtica planificación física podrán conseguirse si se acomete con decisión la tarea del Plan Director Territorial de Coordinación, tarea que no será posible si no se organiza la nueva administración autonómica para ello. 

Con las reservas de mi poca preparación en conocimientos administrativistas, me atrevo a proponer la creación de un organismo coordinador a nivel físico de la actividad socioeconómica del Consejo de Gobierno y de los distintos Departamentos en que se estructura, que podría denominarse sin más OFICINA DEL PLAN DIRECTOR TERRITORIAL DE COORDINACION.

Cómo sería dicha Oficina y cómo se articularía con el Consejo de Gobierno y sus departamentos es tema muy complejo y abierto a debate que no voy a intentar concretar aquí, aunque en cualquier caso sugeriré algunas ideas.

El eje de dicha oficicina estaría compuesto por tres competencias básicas: la del patrimonio físico existente (arquitectónico, urbano y paisajístico), la del planeamiento urbanístico y la de medio-ambiente. Se superaría así el tradicional esquema de atrincheramiento departamental de dichas competencias, unificándolas y convirtiéndolas en eje conductor de todas las demás actividades socioeconómicas con incidencias físicas. 

La redacción del PDTC así como su gestión, control y revisión sería su objetivo básico, para lo cual la Oficina del Plan debería emitir en todo momento sus informes a todo tipo de actuación agrícola, industrial, sanitaria, educativa, etc. a gran escala y con incidencia territorial que se produjeran o pretendiesen producirse en la provincia-región.

La oficina del PDTC coordinaría también la producción y gestión del planeamiento a los niveles municipales y sobre todo, comarcales, que deberían potenciarse desde la misma para contribuir a la estructuración comarcal de la Comunidad Autónoma que se señala en el artículo 5 del Estatuto de Autonomía.

La Oficina del PDTC tendría así ese papel motor e impulsor de la actividad de planificación y coordinación física que está sin cubrir en el actual esquema administrativo, reservando obviamente para el Consejo de Gobierno el nivel superior ejecutivo en la toma de decisiones.