domingo, 14 de junio de 2026

CARTA ABIERTA A LA CONCEJALA DE CULTURA MAR SAN MARTIN

            (Redactada el 24 de mayo de 1999 y enviada a La Rioja como carta al Director, no fué publicada, y no entendí por qué, ni nunca se me dijo)


Querida Mar:

He leído en La Rioja del pasado sábado 22 unas declaraciones tuyas en las que, ante la denuncia formulada por una Escuela de Música privada de Logroño, dices desconocer la situación jurídica de la Escuela Municipal de Música. Mi primera reacción ha sido la de indignarme, y la segunda (acabo de leer que la indignación es la puerta de la inteligencia) reflexionar cariñosamente sobre la condición política, lo que es muy propio en estos días de campaña electoral.

En 1995 publiqué en este mismo periódico un artículo sobre la música en Logroño en el que, de pasada, mencionaba que tanto la Banda Municipal como su Escuela adjunta eran organizaciones “dudosas”. Ello me valió que la Junta Directiva tomase la decisión de “expulsarme” de la Banda, en la que llevaba tocando desde noviembre de 1993. En una amable carta, le dije a la Junta Directiva que con un par de denuncias podía montar un escándalo, pero que no lo haría para no dañar a terceros -en particular a los músicos de la Banda. Y es aquí, Mar, donde apareces tú: acababas de acceder a la Concejalía de Cultura y fuí a contarte a tu nuevo despacho en el Ayuntamiento toda esta historia, con pelos y señales, para que fueras consciente de la mala herencia que recibías de anteriores legislaturas (curiosamente eso sí que lo dices en tus declaraciones del sábado pasado), y para que por la vía política, y sin hacer daño mas que a quien lo mereciera, lo solucionases. Pasaron los años y no hacías nada, o mejor dicho sí que hacías: te ibas construyendo en tí misma una manera de hablar cada vez más política y cada vez más vacía (que al parecer te ha valido el ascenso a la tercera plaza en la actual candidatura), para llegar finalmente a la mentira, o acaso, debo decir con algo mas de afecto personal, al olvido. Un olvido o desconocimiento preocupante para tus administrados porque, a fin de cuentas ¿cómo puedes dar unas subvenciones tan importantes a entidades cuyo régimen jurídico dices desconocer?, ¿cómo después de cuatro años no te has preocupado por arreglar una mala herencia de la anterior legislatura?.

Pero vayamos con la reflexión. Se dice que a diferencia de la administración central, las administraciones locales y autonómicas tienen como virtud que sus políticos viven más de cerca los problemas de sus administrados. Pues bien, empiezo a sospechar que no es así: cuando un político habla el lenguaje claro y sencillo de la gente, -el lenguaje en el que se enuncian los problemas y se anuncian sus soluciones -  enseguida se quema. Cuando un político local adquiere la jerga que le permite hacer continuamente declaraciones sin decir nada, sube como la espuma. Tu caso, Mar, como el de otros muchos que podría aportar como pruebas, es ejemplar. Y de verdad que lo siento: lo siento por la política, lo siento por tí, personalmente, y lo siento sobre todo, por la música “de base” en Logroño, que no has sabido arreglar, y que -ya es triste-, hay que esperar a que el Tribunal de la Defensa de la Competencia de Madrid lo empiece a enmendar. 

Mis mejores deseos para las próximas elecciones y la próxima legislatura, -entiéndeme, no políticos, sino personales.