domingo, 14 de junio de 2026

INSTANCIA A DIRECTOR DEL IER

(Como escritor, mi género preferido son las Cartas, aunque dado su carácter personal no se deben publicar. Sin embargo, aquellas que son más o menos oficiales, como ésta, no me da vergüenza que vean la imprenta. Tiene fecha de 29 de enero de 1988)



CONSEJERIA DE CULTURA

Gobierno de la Rioja


Muy Sres míos:

Habiendo oído esta mañana en la radio (mientras me afeitaba) que se buscaba un Presidente para el Instituto de Estudios Riojanos me ha corrido un escalofrío de arriba abajo: indicio inequívoco de que estaban hablando de mí. 

Habiendo oído también que se abría un periodo de quince días para presentar candidaturas, sin perder un minuto (y apenas limpiarme el jabón de la cara) me he agarrado al Amstrad (ya no son tiempos de Montblanc, amigos) para transcribir aquí y ahora, ya, los MOTIVOS y MERITOS por los que considero el puesto ofertado, exactamente hecho a mi medida. Estoy seguro de que si dejo el asunto para mañana, lo iba a olvidar.

MOTIVOS: empecemos aclarando cuales son los motivos que ilustran mi candidatura. En fín, vayamos rápidamente al grano: ¿cómo iba a ser otro que el AFAN DE NOTORIEDAD?. Así es. En efecto, así es: hace tiempo que soy incapaz de escribir una línea y apenas aparezco ya en los periódicos. Las gentes no hablan de mí (ni siquiera bien) y no me saludan con el entusiasmo de los tiempos en que me dedicaba a fustigar a los socialistas. Con Alianza Popular en el poder mi popularidad (que bonita simetría me ha salido, esta de popular-poder-popularidad), decía, mi popularidad ha bajado mucho: justo es que se me recompense. ¡Ah!, ¡salir en los periódicos!: noticias, escándalos, corrupción, entrevistas, ¡ah! sí, eso, eso, ¡entrevistas!. Para qué seguir: queda suficientemente claro mi “afán de notoriedad”, luego el primer motivo es honrado; confío que sume muchos puntos en mi baremo.

Dejemos los motivos y pasemos a los MERITOS: el Instituto de Estudios Riojanos, es demostrable, corre literalmente por mis venas: no en vano (que bonito esto también de venas y vanos), yo Estudié; en un Instituto; y... (emoción) ¡Riojano!. ¡Pleno!. No mucho, sólo un curso, pero a fé que fue suficiente para salir disparado.

Otro mérito igualmente demostrable en mi haber: desconocer absolutamente qué es eso del Instituto de Estudios Riojanos. Por lo que en caso de ser nombrado Presidente nadie podría acusarme de gremialismo, amiguismo, etc. etc., con lo que la resolución del concurso éste de candidaturas, y en fin, mi nombramiento, sería limpísimo.

En cualquier caso, el mérito mayor por el cual merezco inequívocamente acceder a la Presidencia de tan noble editorial (de eso se trata ¿no?), es haberme comprado todos los libros y revistas que ha publicado a lo largo de sus lustros de existencia, ejem, de historia, que queda mejor, y ¡no haber podido acabar de leer ninguno!. Económicamente me he arruinado, pero mi moral sigue intacta. 

Bien, acabemos mi presentación con nuevos MOTIVOS para dar simetría al escrito (ya se sabe que la simetría es muy popular y esa es una condición sine qua non para un alto cargo). Tengo entendido que el Presidente del I.E.R. (hablemos con siglas de una vez a ver si nos aclaramos) no tiene gran sueldo; ¡ni siquiera sueldo!. Craso error. Eso es absolutamente impopular: no entra en la discusión de los Presupuestos. Y que trabaja mucho; otro error fatal. Así no vamos a ninguna parte. En mi PROGRAMA..., en fin, perdón, había dicho que iba a volver a hablar de MOTIVOS. Abreviando: estoy arruinado. Este año ha sido fatal: los precios de Bayreuth se dispararon y no pude asistir, así que me tuve conformar con el festival de folklore de Jaca...; he tenido que reducir el servicio y aunque mi ilusión sería poder pagar lo adeudado (para poder volver a darme de alta en la Telefónica), otra vez más (y van...) he tenido que defraudar al fisco. En fín, tristezas, ¡Y un Presidente del IER ese, jamás debe aparecer triste!. Creo que están claros los MOTIVOS.

Dios (D.G.T y S.S. hablando claro) guarde a Vds. muchos años.


JDC


P.S. He oído que suena (normal que si suena se oiga, je, je) para el cargo ese tal Idarreta. No se les ocurra meter la pata tan hondo. Ese tipo tuvo una vez una oportunidad editorial con la publicación de los textos del II Colouio de Historia de La Rioja y justo desestimó la única comunicación que valía algo la pena: la mía. 




A vuelta de correo y en nombre de una Comisión Ejecutiva del Instituto de Estudios Riojano, el arqueólogo Carlos Pérez Arrondo me comunicó que “se acordó desestimar su candidatura por defectos de fondo y forma”.