domingo, 14 de junio de 2026

EL URBANISMO, ESA COSA TAN ABURRIDA

 

(Publicado en la Tribuna Libre de La Rioja el 29 de febrero de 1984)


Si quedaba alguien aún con la ilusión de entablar una abierta discusión o un vivo debate sobre la ciudad de Logroño y el Plan General de Urbanismo, debió perderla toda después de la soporífera “mesa redonda” que montó el Ayuntamiento el pasado miércoles día 22.

No sé si se lo propusieron así con la sibilina finalidad de ahuyentar lo más posible a la gente, o es que sin más, creen y viven el Urbanismo como algo frío, técnico y carente de suscitar emoción y participación.

Como soy de la opinión contraria, esto es, como pienso que la forma de una ciudad influye en la “calidad de vida” de los ciudadanos de una manera decisiva, quiero aún con esta nota volver a llamar la atención sobre el tema del Urbanismo a todos aquellos espantados por los tecnicismos municipales.

Creo que cuando se trata de Urbanismo se ha de hablar en principio, no de lo que dicen las leyes sino de los problemas reales de la calle, darles vueltas e intentar solucionarlos. Y ahí sí que el debate será vivo. 


Calles, casas, escuelas,...

Es preciso pues hablar sobre los elementos que componen la ciudad y en primer lugar de las calles: que las calles ya no son calles, que son carreteras. Están llenas de coches, andando o aparcados. En algunas calles de Logroño nos queda a los peatones menos de un metro de acera para caminar, y sólo para caminar porque en ese metro de acera no se puede estar parado hablando de pié, y ya no digamos sentado. ¿No valdría más la pena hablar de recuperar una a una las calles de la ciudad, racionalizando el tráfico y los aparcamientos antes que hablar y llenarse la boca con lo de las zonas libres y los espacios verdes?

También cabe hablar de las casas. Vivimos como abejas en colmenas; soportamos durante el día y la noche un nivel de ruidos excesivo; encerrados entre el hormigón y el asfalto no sabemos ni el tiempo que hace, ni si ha llegado la primavera; no olemos a tierra húmeda cuando llueve... ¿No va a hacer nada el Plan General al respecto?, ¿no hay otros modelos más blandos y más humanos de ciudad?, ¿no podríamos volver, como antaño, a hacernos nuestra propia casa en la ciudad, para poder decir esa es la casa de Pepe y esa es la de Juan, en vez de conocerlas por guarismos o por pomposas denominaciones como Edificio Princesa, o Edificio Capitol?

Y hablar de las Escuelas y de su localización en la ciudad: se esta perdiendo también la alegría de los niños cuando al ir o volver de la Escuela y el Colegio llenan de bullicio y color nuestras calles. Ahora se les mete en autobuses para llevarlos a los colegios de la periferia de la ciudad. Siempre encerrados. ¿No es posible que los urbanistas dejen de hablar de si el artículo de la ley dice esto o lo otro y comiencen a mirar la ciudad con los ojos del ciudadano, analizando por qué la ciudad es cada vez más triste y desastrosa?

Sólo así se conectará con la gente. Sólo así dejarán de clamar en el desierto esos estridentes altavoces que van gritando por la calle vacías frases sobre el interés del Plan General. Sólo así el Urbanismo dejará de ser esa cosa tan aburrida.