domingo, 14 de junio de 2026

ARQUITECTURA RACIONAL EN ESPAÑA. COMENTARIOS A UNA EXPOSICION

(segunda colaboración con la Ventana Cultural de LA RIOJA, publicada el 19 de octubre de 1984 e ilustrada con una foto del edificio de Hacienda)


Con escaso ruido y menor asistencia, aunque con unos excelentes carteles anunciadores, se inauguró el pasado miércoles día 10 en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Logroño una interesantísima muestra de arquitectura presentada bajo el título de “Arquitectura Racional en España” que para animar a los lectores de la Ventana Cultural a visitarla, voy a intentar explicar o introducir.

La Exposición ofrece una serie de proyectos, divididos en dos apartados, generación de la postguerra (o maestros)  y arquitectos jóvenes, seleccionados por un grupo de arquitectos catalanes que se agrupan bajo las siglas 2C.

Resulta indispensable comenzar hablando de quiénes son 2C y qué es lo que pretenden. 


El grupo 2C

El grupo 2C, encabezado por Salvador Tarragó, nació a comienzos de los 70 con la intención de retomar, potenciar y divulgar una manera de entender la arquitectura, tanto en su producto final como en la forma de su ejercicio, que parecía haber entrado en crisis en nuestro país tras la década desarrollista de los 60: “el racionalismo”. 

Sus armas fueron una revista de arquitectura titulada “2C Construcción de la Ciudad” y una serie de actividades como Congresos y Exposiciones (de las que la de la Sala del Ayuntamiento es una muestra), con las que pretendían desmontar la opinión generalizada de que la “arquitectura racionalista” no era mas que una moda más o menos pasajera. Para lo cual era preciso una profundización continuada, seria y rigurosa de la historia de la arquitectura y de los contenidos racionales de la misma.

Para 2C lo racional resulta ser, sin más, lo no caprichoso; lo depurado tras la crítica y el debate frente al gesto inconsciente; lo seleccionado por la historia y las culturas frente a lo novedoso per se; lo colectivo como norma de expresión frente a lo personal.

De esa manera, la “arquitectura racional” más allá de los límites que la Historia de la Arquitectura había fijado como expresión europea posterior a la Primera Guerra Mundial, va a conectar con la arquitectura vernácula (como expresión racional y depurada de la arquitectura popular), con la arquitectura clásica (por el rigor de su lenguaje y de sus planteamientos), con la arquitectura de la Ilustración (como reacción racional contra el pintoresquismo y amaneramiento barroco), y en fin, con la arquitectura de todos y cada uno de aquellos arquitectos que por encima de las diferencias formales propias de cada tiempo y lugar, se plantean el ejercicio de la arquitectura como un proceso riguroso de trabajo más cercano a lo que se entiende como “oficio” o “disciplina” que a lo que se pueda entender como “arte”.


La exposición

Para encontrar en estos tiempos y en este país arquitectos que no se dejen arrastrar por los cantos de sirena de materiales tan novedosos como horteras (tejas negras, ladrillos tostados, barandillas cristalinas, etc. etc.), arquitectos que por encima de la última moda prefieran aprender de la tradición del lugar o arquitectos dispuestos a ser lo suficientemente modestos como para no intentar sorprender al ciudadano con su última ocurrencia formal, el grupo 2C creo que se las ve y se las desea. Tanto es así que en la Exposición comentada, junto a sus extraordinarias obras maestras, llenas de belleza en su racional simplicidad (no perderse el Noticiero Universal de Sostres o la casa en Salcedo de César Portela), creo que hay alguna que otra un poco fuera de lugar.

En cualquier caso la selección en general es bastante acertada y creo que tanto los planos, con su claridad y su orden geométrico, como las fotografías, con esas imágenes de sencillez y rotundidad, llegarán con facilidad a cautivar al espectador. 


La arquitectura racional y La Rioja

Vista la exposición y puestos a fijar ideas, esto es, a sacar algo de provecho propio, no estaría mal echar un vistazo a nuestro alrededor para intentar descubrir qué edificios de nuestro entorno riojano podrían figurar tranquilamente en la muestra.

Creo que encontraríamos unos cuantos, aunque, a decir verdad, más del lado de ese amplio concepto de lo racional en la arquitectura que del lado de los arquitectos actuales y sus edificios recientes. Dejando al lector la lista abierta, yo sin duda pondría en primer lugar las casas ganaderas de Villoslada de Cameros, por su estructura tan ordenada y sus series de huecos homogéneos perfectamente encajados en la estructura; las fábricas Inmade y de hilados de Ezcaray, o las textiles de Enciso y Munilla, por las mismas razones; las casas del siglo XIX en la Rioja Alta, y en general las Bodegas de la misma época, así como ese extraordinario edificio que es la Estación Enológica de Haro; el edificio de la Delegación de Hacienda en Logroño y la Escuela de Magisterio, en los que la sencilla repetición de huecos no implica monotonía sino urbanidad y orden; el Ayuntamiento de Logroño, más por sus detalles que por su arriesgado planteamiento; la Escuela Politécnica en la circunvalación de Logroño, que a pesar de estar aún en obras ya ofrece la impronta de de su racionalidad, tanto desde su clara volumetría como desde el rigor, sencillez y orden de sus fachadas,..., etc. etc.

Es posible que muchos de estos edificios y otros más que se me habrán quedado en el tintero, y que el visitante de la Exposición descubrirá luego por sí mismo, hayan pasado hasta la fecha desapercibidos entre nosotros, más atentos, no sé por qué, al deslumbramiento de lo “original”, de lo “novedoso”, o de lo “último”.

La visita a la Exposición de la Arquitectura Racional puede ser una buena ocasión para subvertir valores y para darnos cuenta de que, en arquitectura, lo realmente meritorio es aquello que lleva la carga o el sello de “lo racional”.