domingo, 14 de junio de 2026

LA ARQUITECTURA Y LA RADIO

 

(Otra comparecencia en la radio me dió para pensar un poco, desde la arquitectura, en este medio de comunicación. Escribí ésto creo que para Onda Cero y se emitió tal cual en el verano de 1998)


De entre las posibles interpretaciones que se se pueden hacer de la Arquitectura, me gustaría trasmitir la idea de su íntima vinculación a la materia, su carácter de inmovilidad, su durabilidad y en consecuencia, su valor como PRESENCIA FISICA. Por eso resulta un tanto contradictorio hablar de ella por la radio, que es un invento -como tantos otros de los dos últimos siglos-, que nos permite el diálogo sin presencia y sin corporeidad. Arquitectura y Radio, -o la Arquitectura y los “media” en general-, son artes de ámbitos y de tiempos diferentes, y casi podríamos decir que incompatibles. 

Bien es verdad que hay arquitectos que se empeñan en ser artistas de fama, como los cantantes; y que hay editores de prensa que llenan cientos de revistas con fotos de edificios, como si de princesas se tratase. 

Pero la Arquitectura, por su carácter de PRESENCIA FISICA, se resiste una y otra vez a ser arrancada del lugar al que pertenece, y exige siempre la visita, o aún mejor, la estancia, de aquel que quiera dialogar con ella, entenderla y disfrutarla. 

Antiguamente, las ciudades se hacían de Arquitecturas, es decir, de expresión de signos en la materia. Pero hoy ya no es así. La actual esencia de la ciudad es la movilidad y la comunicación a distancia. Una ciudad sin coches, sin radios, sin periódicos, o sin teléfonos, es ya hoy inimaginable. Y mientras la movilidad viaja a velocidades de vértigo y la comunicación a distancia sustituye cada vez más a la comunicación de presencia física, los edificios, que están hechos de presencia, se están volviendo mudos y sus fachadas son ya sólo la zafia expresión del negocio de sus promotores o la mera contabilidad del número de compradores y habitantes. Los ciudadanos no miran a las casas ni escuchan lo que pudieran decir, y los arquitectos nos vamos convirtiendo en “ingenieros del almacenamiento humano”. 

Pero aunque la Arquitectura y los medios modernos de comunicación parezcan excluyentes, yo no quisiera llamarles enemigos. Quiero creer que el furor de la movilidad y de la comunicación a distancia es una enfermedad juvenil, y que pasado un tiempo, será posible la coexistencia. Por eso he aceptado la invitación de hablar de Arquitectura, esto es, de la materia, la inmovilidad y la PRESENCIA FISICA, a través de las inmateriales y efímeras ondas de la radio.