domingo, 14 de junio de 2026

29 DE OCTUBRE


(El desencanto de la política socialista me desvió de vez en cuando de mis preocupaciones arquitectónicas o urbanísticas en las Cartas al Director de La Rioja. Esta se publicó el 3 de noviembre de 1985 y no obtuvo respuesta alguna)


Hay cuatro o cinco libros en mi biblioteca que en su primera página tienen una inscripción gozosa. Fueron comprados tal día como hoy, un 29 de octubre, hace ya tres años. Al comprar libros suelo marcarlos con mi nombre y con la fecha y lugar donde los compro. Aquel día, además, debajo de la fecha puse con euforia: “¡primer día socialista en España!”.

No sé ya de qué libros se trata (menos mal), aunque cuando me los vuelva a encontrar sentiré lo que he sentido otras veces durante estos tres años: la honda y dolorosa tristeza que sienten aquellos que tienen capacidad de entusiasmo.

Aquella fecha es hoy tan anodina como las demás. Su brillo, como el de una estrella fugaz, duró bien poco tiempo.

No, no es que esté “desencantando” como tantos otros. Al contrario, estoy de lo más encantado: encantado de saber que no hay ideas ni políticas, que no hay partidos, ni votaciones, ni cambio alguno. Que el destino es el de siempre, trágico e impasible, y que al fin sólo hay, sólo quedan, personas: hombres y mujeres.

Por eso, si algo puedo/podemos afirmar después de estos tres años, no es que el partido lo haya hecho mal o bien, sino que estos hombres y mujeres que gobiernan son o no son de los míos/ de los nuestros. Aunque es fácil imaginar que los hombres y mujeres que accedan a gobernar jamás nunca lo serán, por mucho que seamos nosotros quienes les votemos.