domingo, 14 de junio de 2026

LA ADMINISTRACION, LOS ARQUITECTOS Y EL PATRIMONIO INTANGIBLE

            (Escribí este artículo para ELhALL  en 1997 siendo ya Decano, pero el Director de ELhALL y Vicedecano Jose Miguel León no juzgó prudente publicarlo; así que está inédito)

 

            Ante el abandono y la progresiva destrucción del patrimonio arquitectónico, nuestra profesión inició hace unos veinticinco años una sistemática campaña de defensa por su salvación mediante el procedimiento de la rehabilitación. La profesión de arquitecto en España tiene ya históricamente el orgullo de haber emprendido en solitario esa tarea, por el difícil camino de en medio que va entre la restauración mimética y el allanamiento.

            Para definir ese camino de mixtura entre lo viejo y lo nuevo, los arquitectos hemos procedido del modo más abierto y racional que cabe: debatiendo una y otra vez cada obra, cada intervención en el patrimonio arquitectónico, y juzgando sus aciertos o sus equívocos hasta almacenar  un amplio un bagaje de experiencias en vez de una dogmática teoría. El Colegio de Arquitectos de La Rioja ha sido ejemplar en esa tarea y este año sus jornadas bianuales cumplirán la décima edición, cubriendo así veinte años de experiencias, estudio y debate.

            Pero mientras su primer organizador prepara con la ilusión del cumpleaños el programa del mes de noviembre, hete aquí que en el mes de mayo y en la mismísima Logroño se han celebrado unas “jornadas del patrimonio” de altísimo nivel de las que apenas nadie se ha enterado. Os cuento como ha sido desde mis escasos datos para abrir un debate sobre el tema: una semana antes de su celebración recibimos un fax en el Colegio anunciando que desde el día 3 al 9 de mayo se iban a celebrar  entre Alcalá de Henares y Logroño unas “Jornadas Iberoamericanas de ICOMOS”, con un apretado programa de conferencias y visitas a monumentos. El viernes 3 de mayo recibimos también en el COAR una llamada telefónica preguntando si algún representante del Colegio pensaba acudir a la comida de clausura de la fase riojana en la Hospedería de San Millán.

            Si la información sobre la celebración de las Jornadas la hubiésemos circulado, hubiera llegado a los colegiados cuando éstas ya habrían concluido, así que con esos datos tan apresurados y sospechosos, nos imaginamos que la Jornadas no iban a ser otra cosa que un sarao de  iberoamericanos haciendo turismo pagado por la Consejería de Cultura de La Rioja y el Instituto Cervantes para firmar su apoyo a la Declaración de San Millán como Patrimonio de la Humanidad. Las imágenes y el texto que ofreció el periódico La Rioja el jueves 8 de mayo da buena cuenta de que las cosas iban claramente en esa línea.

            Sin embargo, en una inesperada visita que varios miembros de la excursión hicieran al Colegio de Arquitectos pude comprobar que los visitantes, muchos de ellos arquitectos, eran auténticos expertos y seguidores de la problemática de la rehabilitación, y según me dijeron luego, primeras figuras en la materia en sus respectivos países. Una arquitecta de ICOMOS de Madrid que venía con ellos, Marta Mediavilla, me informó que las conferencias habían sido de un altísimo nivel para entender la situación del patrimonio en toda Iberoamérica y se extrañó de que no hubiera otro público asistente que media docena de funcionarios y dos o tres esporádicos periodistas.

            ¿Que cabe pensar de todo ello?. Evidentemente, que lo que a la Administración le interesa no es la comunicación, el foro y el debate, sino la excursión, el almuerzo, la firma de la declaración y la foto en el periódico. La primera conclusión es que por culpa de ello nos hemos perdido un buen evento cultural en un tema que nos ocupa directísimamente. Pero el corolario de más alcance  es que, si en cierto momento histórico los arquitectos defendimos el patrimonio de su abandono y destrucción, acaso ahora tengamos que empezar a defenderlo de su sacralización (patrimonio de la humanidad y otras chinflainas) y su ridícula utilización para mayor gloria de los políticos de turno.

            En el fax de anuncio de la referidas Jornadas se decía : “Los esfuerzos de ICOMOS-España y todas las actividades de este encuentro están encaminadas al reconocimiento de San Millán de la Cogolla como cuna de nuestra lengual universal, y patrimonio intangible de la Humanidad”. En lenguaje coloquial y descarnado, la propuesta de la primera parte del encomillado podría haberse enunciado así: “te aguantamos tu conferencia, te llevamos de turismo por España pero a cambio firme Vd. aquí”. La segunda parte del párrafo, destacada en negrita, es mucho más indigerible: el patrimonio es el conjunto de bienes tangibles, deteriorables, heredables, materiales, propios para la transacción o transformación; en lenguaje de hacienda, la declaración del “patrimonio” alude lo inescondible. Por otro lado, hablar de la intangibilidad es justamente mentar a Dios, y si mezclar a Dios con la materia se llama  en castellano sacrilegio, proponer que la materia sea intangible es, cuando menos, un atentado a la racionalidad.

            Las palabras se ahuecan y vacían en los discursos políticos y en documentos como el mencionado. Así que, es preciso decir que la auténtica cuna del castellano no son ese par de monasterios en estado más que lamentable de conservación del valle del Cárdenas, sino cada escrito o cada palabra que se diga con sentido y sensatez; y que el más flaco favor que se le puede hacer a la oficialmente llamada cuna del castellano es llamarle “patrimonio intangible” de la humanidad.

            Y es que, además, si es intangible, ¿qué pintamos los arquitectos allí?.