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domingo, 14 de junio de 2026

NAJERA

         (Cuando uno asume el Urbanismo no como una labor  técnica y burocrática sino con compromiso y dejándose la piel, suele acabar mal. En mis últimos días de Nájera tuve que enviar esta nota al periódico. Fue publicada en enero de 1989)

 

            En relación al escrito publicado por LA RIOJA de fecha 24 de enero de 1988 en la página dedicada a la ciudad de Nájera, suscrito por la comunidad de propietarios del inmueble 113 de la calle San Fernando, en el que se me alude directamente en los términos de “descalificamos para la negociación”, “su vergonzoso informe”, “nefasta labor en esta ciudad”, y “haría muy bien en abandonar su cargo con prontitud”, tengo a bien hacer públicas las siguientes consideraciones:

            1) Que en el marco de una sociedad democrática y civilizada, la crítica es siempre beneficiosa, y personalmente la acepto en todos su términos, incluso en aquellos que pudieran parecer desagradables y malsonantes.

            2) Que con la misma convicción que acepto la crítica como valor social, rechazo total y absolutamente la violencia, no sólo como actitud en sí misma, sino también por cuanto que la propia violencia invalida los aspectos positivos de la crítica. El Estado de Derecho libre y democrático lo entiende así, por lo que quien se equivoque o se propase de una a otra debe saber que sus actos pueden ser motivo de encausamiento judicial. Al respecto quisiera no creer que quien me está llamando a todas horas por teléfono a casa, bloqueando mi teléfono particular y asustando a mi familia, tuviera nada que ver con este asunto. Tampoco me quiero creer de momento las acusaciones de difamación que llegan a mis oídos con expresiones ante testigos del tipo de que yo “he puesto el cazo”.

            3) Que en el escrito de la Comunidad de Vecinos de San Fernando se me atribuye equivocadamente la ocupación de un “cargo” que debiera abandonar. Desearía precisar al respecto que mi labor en la ciudad de Nájera ha sido realizada desde un puesto de trabajo con contrato profesional inicialmente, y con contrato laboral después, y no desde un cargo público, por lo que mi “posible abandono” tan sólo debe ser entendido profesional o laboralmente, y no desde las connotaciones políticas que la palabra “cargo” implica. Si me he equivocado en la emisión de un Informe incurriendo en irresponsabilidad administrativa, el juez tiene la palabra. Si mi labor técnica, sin ser ilegal, es perjudicial para la ciudad, los responsables de mi contratación tienen, y han tenido siempre por mi parte, la manos libres para decidir, máxime en estas fechas en que por motivos personales he solicitado a la Corporación finalizar mi contrato laboral sustituyéndolo por otro de carácter profesional.

            Confío que con las precisiones efectuadas el debate se encauce debidamente, no sólo para lograr lo mejor para Nájera y los najerinos, sino también para evitar seguir dando de Nájera una mala imagen al resto de la región.

UNA RESPUESTA NO PARLAMENTARIA A LA PREGUNTA DE UN PARLAMENTARIO

            (Estaba yo culminando tres intensos años de trabajo en las Normas Subisidiarias de Nájera cuando miserables peleas políticas empezaban a amenazar mi trabajo con la esterilidad. Apareció en La Rioja del Lunes de 16 de enero de 1989)

 

            En sesión del Parlamento Riojano celebrada el 12 de enero de 1989, el diputado del PRP Sr. D. Leopoldo Virosta pregunta al Gobierno de La Rioja sobre los criterios que ha seguido la comisión Regional de Urbansimo para aprobar los sucesivos Reformados que el Ayuntamiento de Nájera ha realizado en los últimos meses. El Consejero de Obras Públicas le responde con suma corrección: “los criterios de legalidad y, en su caso, de oportunidad”. Insiste el Sr. Virosta que no es esa su opinión, y a continuación intenta desprestigiar el proceso de Reforma del Planeamiento de Nájera, llegando a insinuar que detrás de dichas reformas cree que exista un “tráfico de influencias” que sería preciso investigar. Concluye el Consejero con palabras de moderación y hace votos por extender a Nájera, si procediera, las acciones que su Consejería viene llevando a cabo ante las posibles ilegalidades cometidas por los Ayuntamientos. Una sesión parlamentaria impecable: seria, serena, sin una palabra más alta que otra.

            Fuera de un encorsetado parlamentarismo de provincias y de finales de siglo, cabe sin embargo responder de otra manera, por otra persona distinta y en otro medio público. Gracias a este periódico, quien se ha sentido molesto por la pregunta porque lleva ya tres largos años luchando por el entendimiento en la ordenación urbanística de la ciudad de Nájera, le va a responder públicamente en un tono menos mesurado que el del Sr. Consejero.

            Mire Vd. Sr. Virosta. Cuando intentó desprestigiar el proceso de revisión del planeamiento, dijo que lo había leído y que se estaba haciendo sin ningún criterio. Pocos pudieron reirse porque no conocen el proceso, pero si le contesto que en el primero de los Reformados y en el primer párrafo se dice que “la renovación del planeamiento urbanístico de la ciudad de Nájera se propone alcanzar una serie de objetivos generales, al espíritu de los cuales han de supeditarse las modificaciones parciales que sucesivamente se vayan acometiendo”, que a continuación se definen tales objetivos o criterios generales, y que por último se especifica que tales objetivos tendrán carácter de “norma”, yo que Vd. empezaría a sentir vergüenza.

            Pero si no le avergüenza hacer públicamente acusaciones sin fundamento, lo que sin duda rebasa los límites del rubor es acusar de tráfico de influencias un proceso de Revisión de Normas mediante el recurso de sacar de quicio un caso concreto (el asunto de la calle Espadañal) tras el que no hay sino una pelea callejera de políticos de pueblo.

            Nuestros esfuerzos nos ha costado al Sr. Alcalde y a quien suscribe, intentar poner fin a esa pelea. Léase, si es Vd. gente de razones y no de bofetadas, un extenso informe que realicé en torno al asunto de la calle Espadañal, y que traté de difundir lo más posible (tiene copia hasta la directora de este periódico) con la intención de parar tan tonto alboroto. No se meta a dar puñetazos al aire tan sólo porque le han llamado sus amigos a la pelea, pues lo que Nájera necesita no es más camorra, sino más entendimiento.

            El proceso de Revisión de las Normas Subsidiarias está llegando a su fín, y en breve saldrá a exposición pública el nuevo texto. La malintencionada y poco fundamentada pregunta que Vd. hizo en el Parlamento es un mal augurio para el debate razonado que ante el nuevo documento debe llevarse a cabo. Ya que muestra tanto interés por Nájera y su ordenación urbanística, yo le invito sinceramente a que participe en el debate, pues la colaboración sensata siempre será enriquecedora. Espero de verdad, por el bien de Nájera, que revise su actitud pues, de paso, hará honor a su condición de diputado.