(Cuando uno asume el Urbanismo no como una labor técnica y burocrática sino con compromiso y dejándose la piel, suele acabar mal. En mis últimos días de Nájera tuve que enviar esta nota al periódico. Fue publicada en enero de 1989)
En
relación al escrito publicado por LA RIOJA de fecha 24 de enero de 1988 en la
página dedicada a la ciudad de Nájera, suscrito por la comunidad de
propietarios del inmueble 113 de la calle San Fernando, en el que se me alude
directamente en los términos de “descalificamos para la negociación”, “su
vergonzoso informe”, “nefasta labor en esta ciudad”, y “haría muy bien en
abandonar su cargo con prontitud”, tengo a bien hacer públicas las siguientes
consideraciones:
1)
Que en el marco de una sociedad democrática y civilizada, la crítica es siempre
beneficiosa, y personalmente la acepto en todos su términos, incluso en
aquellos que pudieran parecer desagradables y malsonantes.
2)
Que con la misma convicción que acepto la crítica como valor social, rechazo
total y absolutamente la violencia, no sólo como actitud en sí misma, sino
también por cuanto que la propia violencia invalida los aspectos positivos de
la crítica. El Estado de Derecho libre y democrático lo entiende así, por lo
que quien se equivoque o se propase de una a otra debe saber que sus actos
pueden ser motivo de encausamiento judicial. Al respecto quisiera no creer que
quien me está llamando a todas horas por teléfono a casa, bloqueando mi
teléfono particular y asustando a mi familia, tuviera nada que ver con este
asunto. Tampoco me quiero creer de momento las acusaciones de difamación que
llegan a mis oídos con expresiones ante testigos del tipo de que yo “he puesto
el cazo”.
3)
Que en el escrito de la Comunidad de Vecinos de San Fernando se me atribuye
equivocadamente la ocupación de un “cargo” que debiera abandonar. Desearía
precisar al respecto que mi labor en la ciudad de Nájera ha sido realizada
desde un puesto de trabajo con contrato profesional inicialmente, y con
contrato laboral después, y no desde un cargo público, por lo que mi “posible
abandono” tan sólo debe ser entendido profesional o laboralmente, y no desde
las connotaciones políticas que la palabra “cargo” implica. Si me he equivocado
en la emisión de un Informe incurriendo en irresponsabilidad administrativa, el
juez tiene la palabra. Si mi labor técnica, sin ser ilegal, es perjudicial para
la ciudad, los responsables de mi contratación tienen, y han tenido siempre por
mi parte, la manos libres para decidir, máxime en estas fechas en que por
motivos personales he solicitado a la Corporación finalizar mi contrato laboral
sustituyéndolo por otro de carácter profesional.
Confío
que con las precisiones efectuadas el debate se encauce debidamente, no sólo
para lograr lo mejor para Nájera y los najerinos, sino también para evitar
seguir dando de Nájera una mala imagen al resto de la región.