(Estaba yo culminando tres intensos años de trabajo en las Normas Subisidiarias de Nájera cuando miserables peleas políticas empezaban a amenazar mi trabajo con la esterilidad. Apareció en La Rioja del Lunes de 16 de enero de 1989)
En
sesión del Parlamento Riojano celebrada el 12 de enero de 1989, el diputado del
PRP Sr. D. Leopoldo Virosta pregunta al Gobierno de La Rioja sobre los
criterios que ha seguido la comisión Regional de Urbansimo para aprobar los
sucesivos Reformados que el Ayuntamiento de Nájera ha realizado en los últimos
meses. El Consejero de Obras Públicas le responde con suma corrección: “los
criterios de legalidad y, en su caso, de oportunidad”. Insiste el Sr. Virosta
que no es esa su opinión, y a continuación intenta desprestigiar el proceso de
Reforma del Planeamiento de Nájera, llegando a insinuar que detrás de dichas
reformas cree que exista un “tráfico de influencias” que sería preciso
investigar. Concluye el Consejero con palabras de moderación y hace votos por
extender a Nájera, si procediera, las acciones que su Consejería viene llevando
a cabo ante las posibles ilegalidades cometidas por los Ayuntamientos. Una
sesión parlamentaria impecable: seria, serena, sin una palabra más alta que
otra.
Fuera
de un encorsetado parlamentarismo de provincias y de finales de siglo, cabe sin
embargo responder de otra manera, por otra persona distinta y en otro medio
público. Gracias a este periódico, quien se ha sentido molesto por la pregunta
porque lleva ya tres largos años luchando por el entendimiento en la ordenación
urbanística de la ciudad de Nájera, le va a responder públicamente en un tono
menos mesurado que el del Sr. Consejero.
Mire
Vd. Sr. Virosta. Cuando intentó desprestigiar el proceso de revisión del
planeamiento, dijo que lo había leído y que se estaba haciendo sin ningún
criterio. Pocos pudieron reirse porque no conocen el proceso, pero si le
contesto que en el primero de los Reformados y en el primer párrafo se dice que
“la renovación del planeamiento urbanístico de la ciudad de Nájera se propone
alcanzar una serie de objetivos generales, al espíritu de los cuales han de
supeditarse las modificaciones parciales que sucesivamente se vayan
acometiendo”, que a continuación se definen tales objetivos o criterios
generales, y que por último se especifica que tales objetivos tendrán carácter
de “norma”, yo que Vd. empezaría a sentir vergüenza.
Pero
si no le avergüenza hacer públicamente acusaciones sin fundamento, lo que sin
duda rebasa los límites del rubor es acusar de tráfico de influencias un
proceso de Revisión de Normas mediante el recurso de sacar de quicio un caso
concreto (el asunto de la calle Espadañal) tras el que no hay sino una pelea
callejera de políticos de pueblo.
Nuestros
esfuerzos nos ha costado al Sr. Alcalde y a quien suscribe, intentar poner fin
a esa pelea. Léase, si es Vd. gente de razones y no de bofetadas, un extenso
informe que realicé en torno al asunto de la calle Espadañal, y que traté de
difundir lo más posible (tiene copia hasta la directora de este periódico) con
la intención de parar tan tonto alboroto. No se meta a dar puñetazos al aire
tan sólo porque le han llamado sus amigos a la pelea, pues lo que Nájera
necesita no es más camorra, sino más entendimiento.
El proceso de Revisión de las Normas Subsidiarias está llegando a su fín, y en breve saldrá a exposición pública el nuevo texto. La malintencionada y poco fundamentada pregunta que Vd. hizo en el Parlamento es un mal augurio para el debate razonado que ante el nuevo documento debe llevarse a cabo. Ya que muestra tanto interés por Nájera y su ordenación urbanística, yo le invito sinceramente a que participe en el debate, pues la colaboración sensata siempre será enriquecedora. Espero de verdad, por el bien de Nájera, que revise su actitud pues, de paso, hará honor a su condición de diputado.