domingo, 14 de junio de 2026

DE GOBIERNOS, PLANES Y ECOLOGISTAS VARIOS

            (A finales del primer cuatrienio socialista en la Comunidad Autónoma, seguía yo dando la vara con la Ordenación del Territorio y metiéndome con las carencias de los socialistas gobernantes. Este artículo apareció publicado en La Rioja el 19 de abril de 1987, con un titular distinto extraído del propio texto)

 

            Dícese de las Cortes de Madrid que cuando no quieren resolver un problema, crean una “comisión”. De mi experiencia municipal puedo decir que cuando no se quiere tomar una decisión se pide un “informe”. A la vista del Plan Especial de Protección del Medio Ambiente y Normas Subsidiarias de La Rioja, puede decirse también que cuando un Gobierno Regional no sabe gobernar, redacta un “plan”.

            Decían esta mañana en la radio que este país lo componemos cuarenta millones de anarquistas que pedimos continuamente al Estado que lo arregle todo. No me ha sido difícil relacionar este comentario (era de F. Savater) con el Plan Especial: en buena parte viene a ser la respuesta institucional a las aspiraciones de un puñado de ecologistas ( o sea, rojillos, gentes de mal vivir, anarquistas...) de nuestra procincia, que venían desde hace tiempo dando la lata sobre el deterioro del medio físico riojano.

            Tras la protección de ciertos parajes de nuestra geografía no hay, sin embargo, sino una “discriminación de paisajes, bajo la cual, como bajo toda discriminación, no hay más que una cruel superficialidad”, que decían Joan Margarit y Carlos Buxadé (Concursos de Belleza para Montes y Valles, rev. Cuadernos de Arquitectura, Barcelona 1972), para quienes la catalogación de espacios naturales para su protección devenía de mirar el paisaje como decorado de un escenario: es el “bosque objeto, abierto a todos los concursos de belleza, personales o colectivos, que acabamos por regalárnoslo, como colectividad, a nosotros mismos”.

            Entendámonos: bien sé que esa no es la “manera de mirar el bosque” de los amigos ecologistas (aunque de todo habrá), pero sí es la de la Administración que redacta Planes de Protección. Por eso creo que precisamente los ecologistas no deberían sentirse nada satisfechos con el Plan, sino todo lo contrario: la medalla al mérito es noticia necrológica. (¡Cómo no recordar con admiración el rechazo que el cura de Yagüe hizo de la que no ha mucho el Gobierno Regional le quiso entregar!; ¡cómo no entender también la indignación de Félix Gómez-Escolar, mostrada el pasado lunes día 13 en la Conferencia-Coloquio de presentación del Plan, a quien le declaran “zona protegida” al encinar de Cidamón por el que él mismo se ha desvivido en proteger!)

            Con todo lo extenso que es el Plan, no he encontrado por ninguna parte ni descrita, ni siquiera insinuada, la ecuación fundamental del deterioro del medio físico, a saber, su proporcional dependencia de la movilidad de los individuos. Ni por supuesto los teoremas anexos: la movilidad es producto del uso indiscriminado del transporte privado (motos, coches, gasolina); la superficialidad (la cruel superficialidad que decían Margarit y Buxadé) está en relación directa con la movilidad considerada como un consumo en sí mismo; etc. Para qué seguir; el que sepa entender que entienda.

            Volvamos al principio. El Gobierno Riojano no ha sabido en estos cuatro años hacer una política de Ordenación del Territorio, entre otras cosas, porque ni siquiera entiende aún “cómo funciona”. El Plan Especial es sintomático al efecto: actuará en el mecanismo de concesión de licencias: ¿pero es posible que no se hayan planteado la disparidad en la capacidad para ejercitar dicho mecanismo entre municipios como Navajún, Haro o Logroño? . (Dicho con otras palabras que explican la polémica del día 14 en el Colegio Universitario: ¿qué autoridad tienen en el tema el inmigrado Director Regional de Urbanismo y sus cuatro ingenieros traídos de Madrid sobre la Unidad de Urbanismo del Ayuntamiento de Logroño?). Tampoco se ha acordado el Gobierno riojano en estos cuatro años de empezar a trabajar en el artículo 5 del Estatuto de Autonomía de La Rioja, la auténtica llave para empezar a ejercer una política de ordenación del territorio. Incapaces de realizar una política creativa, sólo se acuerdan de la Ley del Suelo en sus aspectos más restrictivos, disciplinarios y punitivos, intentando ejercer una política-policía. Pero ni eso, porque para impartir justicia y sancionar, hace falta credibilidad, hace falta estar investido de una “autoridad” (esa del dicho popular que distingue entre “ser una autoridad” y “tener autoridad”) que no se obtiene por la fuerza ni por los votos.

            Al final, si no se ha sabido hacer otra cosa, algo hay que presentar a los electores como logro de cuatro años de gestión socialista en materia de protección del medio ambiente: por ejemplo, un plan.