(En mayo de 1989, mientras preparaba las Oposiciones a profesor de Escuelas de Artes y Oficios, redacté esta nota de despedida profesional del Urbanismo. Apareció en La Rioja del Lunes del día 29 algo mutilada)
En
un desconocido cajón de algún despacho de alguna Consejería de la Comunidad
Autónoma de La Rioja yace, con el título de “Estudio Base de Comarcalización”,
mi más importante contribución a la ordenación del territorio de esta Comunidad
Autónoma (realizada conjuntamente con los geógrafos del CUR)
En
un estante del armario del despacho del alcalde de Nájera están, desde enero de
este año y sin que se tenga intención de sacarlas de allí, las “Normas
Subsidiarias de Nájera 1989” fase de avance, mi contribución más importante al
Urbanismo en general y al Urbanismo de la ciudad de Nájera en particular.
En
las hemerotecas que guardan el diario La Rioja, el Correo Español y las
desaparecidas revistas Logroño Ciudad y Calle Mayor están, de un modo disperso
y desordenado, a modo de breves artículos, mis opiniones sobre ordenación del
territorio, urbanismo y administración del urbanismo.
En
la biblioteca del Colegio de Arquitectos hay copia de los dos primeros
documentos y un dossier de fotocopias de los artículos mencionados, aunque a
decir verdad, tal biblioteca no es un sitio muy accesible al posible interesado
en el tema.
Tal
oscurecimiento de mi trabajo me da que pensar seriamente en la posibilidad de
abandonarlo definitivamente, ya que, cómo saber si vale para algo, cómo
reconocer sus errores y sus aciertos, la oportunidad de sus aportaciones o la
posibilidad de ejecución de sus propuestas creativas, si nadie los lee, si a
nadie parece interesarles.
La
soledad del urbanista es incomparablemente mayor que la del corredor de fondo.
Como he practicado ambas actividades puedo decir que como corredor me he
encontrado, al menos, con perros que me ladren, ciclistas que me animen,
automovilistas que atenten contra mi persona, corredores más lentos que
adelantar o corredores mejores que me adelanten; mientras que como pensador de
la ciudad, el vacío a mi alrededor ha sido casi absoluto: el papel de los
políticos o de los propietarios es tan lamentable que no merecen otra
comparación que con las moscas o mosquitos que nos acompañan al correr; para
ellos no hay razones urbanísticas, siempre te los tienes que sacar de encima a
manotazos. Respecto a los otros urbanistas regionales, poco o nada hay que
decir. El urbanismo más apreciado en esta región, el de corte tecno-burocrático
practicado por Martínez Laorden, tiene tal pobreza teórica que no es de
extrañar que lo mismo contente al UCD (ahora CDS) que al PSOE (ahora PE ¿no?)
que al AP (ahora PP). Más a la izquierda, a IU, ERA, etc, les basta con que les
cambien el nombre de las calles y les quiten el Monumento a los Caídos.
El
resto del planeamiento no alcanza ni tan siquiera el rigor técnico del de
Martínez Laorden; así que no digamos ya en lo que se refiere a la reflexión
urbana... Las cosas que he podido ir viendo desde mi posición por dos veces en
la Comisión de Urbanismo del Colegio de Arquitectos, lo que me ha tocado sufrir
en mi práctica profesional de arquitecto, o lo que ha publicado el Boletín
Oficial, me dan datos suficientes para emitir tal aseveración, aunque siempre
me cabe la duda de que pueda existir alguna aportación interesante que por
falta de comunicación me haya quedado oculta.
Puedo
concluir por ello que, en esta provincia, la ciudad y el territorio no le
interesan a nadie y que interesarse por tales cuestiones es perder tiempo,
energías y dinero.
Mientras
tanto, tengo noticias de que el actual Consejero de Obras Públicas y Urbanismo
está tan emocionado con las Obras Públicas, puentes, presas y carreteras
(sensaciones nuevas para un arquitecto) que al parecer tiene casi olvidada la
otra parte de su Consejería.
A
quien le interese el Urbanismo en esta provincia ya sabe lo que hay. A quien se
interese por mi persona sólo me cabe decirle lo que dejo aquí, una vez que ya
tengo hechas las maletas y sacado el billete.