domingo, 14 de junio de 2026

PORTADA

 



 




A mis padres

por lo mucho que han sufrido

con mi espíritu polémico.

INDICE


Presentación

 

Cap. 1.- POLEMICAS


01. El retablo de Ambasaguas

02. El concurso del Parlamento Riojano

03. Oposiciones Regionales

04. ¿Quién se aprovecha de quién?

05. Concursos desiertos

06. Vivaldi el organista

07. La danza de los velos

08. 29 de octubre

09. II Coloquio de Historia

10. En defensa del enemigo

11. Reyes Magos

12. Un centinela inoperante

13. Ulecia

14. Juegos Florales

15. ¿Todos o alguno?

16. El solar de Lobete

17. La ley del Suelo de La Rioja

 

 

Cap. 2.-  ARQUITECTURA

 

01. El espacio, protagonista de la arquitectura

02. Las fachadas quebradas de las casas entre medianeras

03. Ricardo Bofill o la Arquitectura Espectáculo

04. Arquitectura de feria, feria de arquitectos

05. Casas solariegas barrocas en La Rioja

06. Banderas

07. Josep Lluis Sert: algo más que un arquitecto moderno

08. Arte de las Artes

09. Deconstrucción /Salvar un Bellosillo

10. ¡Hagan juego, señores!

11. Grandes edificios de la Humanidad

12. La Arquitectura y la Radio

13. Nápoles y la renovación urbana

14. Ornamento y Deleite

 

 

Cap. 3.- EDIFICIOS

 

01. El mercado de Logroño

02. Magisterio

03. Pérez Galdós 53

04. Ricardo Bastida y el Seminario de Logroño

05 La Escuela de Artes y Oficios

06. La tapiada

07. El pabellón de La Rioja

08. Tres preguntas sobre el Moderno

09. Un edificio abstracto: El Ayuntamiento de Logroño

 

 

Cap. 4.- EXPOSICIONES

 

01. Arquitectura racional en España

02. Octavio Colis y Logroño

03. COAR 8 - Cultural Rioja 0

04. Arquitecturas en La Rioja 1995

 

 

Cap. 5.- URBANISMO

 

01. El Planeamieno físico y la Comunidad Autónoma de La Rioja

02. El Plan General de Ordenación Urbana 1983

03. Pero ¿quién hace el Plan?

04. El Urbanismo, esa cosa tan aburrida

05. Una consejería imprescindible

06. La sorpresa de ser consejero

07. ¡Libertad para construir!

08. De Gobiernos, Planes y Ecologistas varios

09. En la desaparición de mi Consejería

10. Nájera

11. Una respuesta no parlamentaria a la pregunta de un parlamentario.

12. A quien le interese el Urbanismo

13. La Reforma del Estatuto de Autonomía

14. El nombre de la cosa

 

 

Cap. 6.- PATRIMONIO

 

01. Ortigosa, el Patrimonio y el Cambio

02. Vendedores y Pensadores

03. Ruinas

04. Archivos municipales

05. Arquitecturas de bambalinas

06. El lavadero de Tricio

07. La Administración, los Arquitectos y el Patrimonio Intangible

08. Responsabilidades en la Alcoholera

 

 

Cap. 7.- LOGROÑO

 

01. Tráfico

02. La reforma de la Glorieta del Doctor Zubía

03. No todos contra Logroño

04. El caprichito

05. Políticos, coches y adoquines

06. Un jardín arrasado

07. A corazón abierto

08. El murmullo de las piedras

 

 

Cap. 8.- COLEGIO

 

01. Dando el tipo

02. Los CAT

03. Los Arquitectos y sus Colegios

04. Entre el Estado y el Mercado

05. Polemizar en la prensa

06. Entrevista

07. Jornadas de San Millán

08. La moneada

 

 

Cap. 9.- CULTURA

 

01. Instancia a director del IER

02. Actual Cultura

03. Correr por correr

04. Pensamiento y lugar

05. Ser sabio

06. De vanidades, fracasos, premios y demás

07. Luis Diez del Corral y La Rioja

 

 

Cap. 10.- ESCUELA

 

01. 25 años de Decoración en La Rioja

02. Diseño

03. El Diseño en la primera edad de la máquina

04. Al desnudo

05. La casa, 28 aportaciones plásticas a Cosmopolitas Domésticos

06. Pintura y Religión

07. Tierras y argumentos

 

 

Cap. 11.- MUSICA

 

01. Logroño Jazz

02. Breve historia de un músico de Jazz en Logroño

03. Mi salida de la Banda Municipal

04. De música, profesores y Obispos

05. Carta abierta a la Concejala de Cultura Mar San Martín


PRESENTACION

 

Este libro es hermano de Una Voz en un Lugar. Los dos están hechos con la misma sustancia: los artículos que he escrito en Logroño desde 1983 hasta el 2000. Pero mientras Una Voz en un Lugar  tiene ambiciones de viajero y de darse a conocer fuera de Logroño, El retablo de Ambasaguas  prefiere no salir mucho de su tierra. Aquél es más fino y más culto; éste es más grueso y correoso; Una Voz  tiene pretensiones de ser un  ideario urbano; El retablo  es sólo la descripción de una lucha cotidiana. Así que, excepción de un sólo artículo (A corazón abierto)  que he incluído en ambos, cada libro tiene contenidos y personalidad distinta. Dicho ésto, hablemos ya de este libro.

            1. Mis inicios en la escritura pública están marcados por dos desencantos coetáneos: el del ejercicio de la profesión de arquitecto y el del socialismo gobernante en España. Sin casi darme cuenta y sin habérmelo propuesto, me encontré polemizando en la prensa sobre todo aquello que me irritaba. El primer capítulo de este libro, Polémicas, recoge aquellos rifirafes que sostuve en el año 1984 con el Director Regional de Cultura, con el Secretario General de la Diputación, con el Colegio Universitario y hasta con el Director Provincial del Insalud. Son textos fangosos que he incluído aquí no por su interés específico, sino porque constituyen los cimientos del edificio de mi escritura. Y aunque los cimientos no sean parte brillante ni muy exhibible, sí son parte necesaria, y como arquitecto yo les tengo un gran aprecio. 

            2. El capítulo siguiente, el de los artículos de Arquitectura es más bien desordenado. Hay artículos didácticos, de denuncia, de metodología de la investigación, descubrimientos y reflexiones dispersas. El núcleo de la “disciplina” ha estado, y está en estos tiempos, continuamente asaltado por el bombardeo de la información y de sus estímulos, así que nunca he conseguido centrarme en algún territorio concreto de la Arquitectura. Mi desencanto con el modo oficial del ejercicio de la profesión se produjo con la lectura del libro de Christopher Alexander Un modo intemporal de construir,  que aparece varias veces citado sin que le haya dedicado yo nunca un comentario detallado. Pensé dedicarme a ello en mi tesis doctoral, pero como la mayoría de las tesis que uno emprende a cierta edad, siempre la voy posponiendo.

            3. El capítulo de Edificios es tristemente corto. Desencantado con el ejercicio de la profesión encontré alivio en la interpretación, “lectura”, o crítica de los edificios, una actividad inusual e inédita en nuestra tierra. Me puse a la tarea con algunos de los edificios olvidados en la Guía de Arquitectura de Logroño y otros más que me iban saliendo al paso, pero no encontré una publicación estable que los acogiera, y que... ¡me los pagara!, porque cada uno de ellos implica mucho trabajo. En esta región, la crítica de Arquitectura, seria y documentada, hay que hacerla gratis, por lo que, como puede verse, mis recursos no me han dado para un capítulo más largo.

            4. También la crítica de Exposiciones hay que hacerla gratis, así que sólo un compromiso o una inspiracion filantrópica me han movido en bien pocas ocasiones.

            5. El capítulo del Urbanismo es, sin embargo, mucho más denso. Tras mi desencanto edificatorio yo me batí el cobre, -urbanísticamente hablando-, en dos frentes: primero, estudiando los entresijos de la Administración Pública en las Oposiciones a la Autonomía, al Estado y al Ayuntamiento (llegué a estudiar, ¡y mucho!, para las dos primeras); y segundo, peleando contra el Urbanismo tecnócrata del Ayuntamiento de Logroño. La recién estrenada Autonomía me hizo concebir esperanzas de que la Ordenación del Territorio iba a ser el núcleo de su actividad, pero los Gobiernos Regionales siempre jugaron a ser Gobiernos y no a ser Regionales, así que mi esperanza se fue poco a poco disipando. Por lo que respecta al Ayuntamiento de Logroño, ni su tecnocracia ni sus políticos jamás pusieron en duda la solidez de su poder y de sus mecanismos de poder, por lo que cualquier avance teórico fue imposible. Prefirieron siempre contratar costosos equipos de fuera que hablar con la gente de aquí. Mi ocasión urbanística llegó con Nájera, donde hice un trabajo inmenso y entusiasta pero falto de estrategias políticas, por lo que me retiré dejando tan sólo para este capítulo un par de artículos necrológicos.

            6. El interés por el Patrimonio fue parte de mi formación como arquitecto en Barcelona en los años 70, pues al final de mis estudios llegué trabajar para el Arxiu Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña bajo la direccción de Salvador Tarragó. Si no me quedé allí trabajando fue porque una Junta de Gobierno de derechas barrió a Salvador Tarragó del Colegio colocando en su puesto, nada más y nada menos que al que había de ser durante veinte años el santón de las Jornadas del Patrimonio en La Rioja organizadas por el COAR, Antoni González Moreno-Navarro. Conservar el patrimonio se hizo institucional y yo empecé a mosquearme (escribir artículos) ante la falsedad de los montajes publicitarios de las “rehabilitaciones”. Claro que, asentado el PP en el poder, hemos vuelto a los años 70, y de ahí el giro de los últimos tres artículos de este capítulo.

            7. En la “presentación” de Una Voz en un Lugar  escribí que Logroño no es una ciudad por la que muestre especial afecto, y así es. Habitar lugares feos es una condena, y Logroño, no es sólo una ciudad eminentemente fea, sino que en ella se ve avanzar la fealdad año a año. Comparados con los restos dejados por el pasado, los últimos ayuntamientos democráticos han sido, para esta ciudad, verdaderamente catastróficos, y en los artículos de este capítulo cuento algunos episodios aislados de este descenso hacia la negación de belleza..

            8. Puesto que este libro lo edita el Colegio de Arquitectos de La Rioja es justo concederle un cuadro del retablo. Lo divertido es que, a excepción del primer artículo, -más entonado con el resto del libro en su vena polémica-, el resto del cuadro me tiene a mí como protagonista en las funciones de Decano Presidente, explicando o defendiendo a la institución. Afortunadamente para todos no duré en el cargo mas que dos años, pues ni con la púrpura se me fué el espíritu polémico.

            9, 10 y 11. Los últimos tres capítulos de este libro siguen los derroteros por los que me he ido alejando de la profesión de arquitecto: reflexionar sobre la Cultura es tarea propia y permanente de un escritor; escribir de vez en cuando algunas líneas sobre el lugar donde trabaja uno (Escuela de Artes y Oficios), es casi obligado; y mentar la música, como vocación tardía y descubrimiento de la madurez, es de lo más placentero, -aunque, como podrá verse, tampoco he dado aquí con el solaz que quisiera.

            Y es que mi espíritu polémico me impide siempre halagar al poder y seguir la corriente, me impide siempre repetir las consignas que se dan desde arriba y aceptar el status quo. Cuando todo el mundo piensa una cosa yo ya estoy pensando otra. En tal forma que a veces me pregunto si hay alguna diferencia entre espíritu y polémica, si decir espíritu pólémico no es sino una simple reiteración. Porque por definición, el espíritu es lo que nos libera de la necesidad y de la tiranía, lo que nos permite pensar por nosotros mismos. Yo me he ganado muchos odios polemizando, pero a cambio, me he curado siempre de odios personales con la escritura: prueba inequívoca de que en mi lucha contra lo necesario yo ponía siempre en juego mi espíritu. A nadie le he negado el saludo y la cortesía de la palabra y de la sonrisa, lo que no podrán decir otros. 

            El retablo que aquí puede leerse contiene una pequeña parte de la historia local logroñesa y riojana en los últimos años del siglo XX. A partir del año 1995, sin embargo, la mayor parte de mis artículos y escritos se dirigieron hacia ELhALL, Boletín Informativo del Colegio de Arquitectos de La Rioja que yo mismo puse en marcha. Dado que tengo a ELhALL por una publicación lo suficientemente consistente, no he reproducido aquí ninguno de los artículos que escribí para él. Es decir, que si alguien tiene el valor de querer seguir leyendo cosas mías después de este libro y de su hermano Una Voz en un Lugar, no tiene mas que hacerse con una colección completa de los cincuenta números ya editados de dicho Boletín.

            Pero en vez de tanto leer, yo le sugeriría que cogiese la pluma y empezase a pensar por sí mismo. 

           

            Logroño, febrero del 2000

EL RETABLO DE AMBASAGUAS


            (Mi primera polémica periodística fue con el Director Regional de Cultura, José Manuel Ramírez, quien desde entonces me profesa un especial afecto. Consta de tres episodios aparecidos en la sección Cartas al Director de LA RIOJA, los días 29 y 31 de agosto y 4 de septiembre de 1984 con titulares puestos por el propio periódico. El 9 de septiembre intervino otro ciudadano llamado Víctor Angulo que pedía la dimisión del Director Regional de Cultura argumentando que Cultura debía conllevar educación. Ramírez no dimitió, pero al parecer, se quemó mucho)

 

            El retablo de Ambasaguas

            En la triste noticia del intento de robo del retablo de Ambasaguas (LA RIOJA, 28 de agosto de 1984, pag. 5) leo sin embargo, no sin cierto regocijo, el episodio de cómo nuestro Director Regional de Cultura se introdujo en la iglesia por la misma vía que utilizaron los ladrones, una ventana en la que habían roto uno de los barrotes.

            El episodio quedaría ahí, en la actitud campechana o infantil del Director, si no fuera por las sugerencias que ofrece: ¿No estaremos ante un segundo intento, esta vez no frustado y no menos lamentable, a pesar de su legalidad?.

            Ambasaguas, al igual que otros muchos despoblados riojanos ha sufrido el expolio de sus gentes en el descalabrado proceso migratorio de los últimos veinticinco años, de cuyas graves consecuencias se están empezando a preocupar nuestras gobernantes: al efecto, los próximos 13, 14 y 15 de septiembre se celebrará en Madrid, organizado por la Dirección General de la Juventud y Promoción Sociocultural unos “Encuentros sobre Pueblos Deshabitados” para los que la misma Comunidad Autónoma ha encargado la preparación de una ponencia sobre La Rioja a Luis Vicente Elías, y en los que tanto como analizar las causas de los abandonos, se estudiarán y propondrán las posibles vías de recuperación.

            Continuar expoliando lo poco que queda de estos pueblos es la vía más segura para que jamás se recuperen, y en la actual tesitura resulta, además de triste y preocupante, bastante contradictorio.

            Tras ICONA ocupando los montes, aparece ahora Cultura llevándose las piedras.

            ¿Hasta cuándo?

 

            El retablo de Ambasaguas, el arquitecto y sus cartas

            Una vez más, el arquitecto Juan Diez del Corral aparece preocupado por los temas relacionados con nuestro patrimonio histórico artístico, aunque sigue sin saber por dónde le da el aire, como suele ser frecuente en él. Como supongo que no tiene mucho trabajo que hacer (para alegría de los que queremos a nuestros pueblos, no sea que en un loco arrebato de creatividad nos sorprenda haciendo algunas casas tan demenciales como las que ha construido en Tirgo o en Varea), le da por escribir cartas al periódico. Esto lo digo, naturalmente, con esa actitud campechana e infantil que me caracteriza, según él.

            Pero en fin, con relación al famoso retablo de Ambasaguas, quisiera dejar constancia de lo siguiente:

            1.- Como director regional de Cultura pondré todos los medios en evitar las mermas y deterioro de nuestro patrimonio. Y si para comprobar las noticias hay que deslizarse por una ventana, seguiré actuando como hasta ahora.

            2.- Cultura no trata de llevarse ninguna piedra. Justo todo lo contrario, como lo pueden corroborar las autoridades que allí estaban presentes. (A propósito, los retablos de La Rioja suelen ser de nogal y no de piedra, como apuntas).

            3.- El retablo de Ambasaguas, junto con un colateral, tiene ya un destino definido: la parroquia de Muro de Aguas. Y si se ha llegado a esa solución transitoria será porque ha habido previamente un estudio serio, ¿no crees?

            Y para terminar, decir que de las miles de horas que he pasado entre papeles viejos y en todas y cada una de las localidades de La Rioja investigando en nuestro patrimonio histórico-artístico, nunca he coincidido contigo. ¿De verdad sabes dónde está Ambasaguas? Anda majo, cómprate una brújula y sigue escribiendo cartas a los periódicos porque yo, en concreto, no estoy por la labor de perder el tiempo contigo de esa forma cuando hay tantos asuntos que solucionar.

 

            Jose Manuel Ramírez Martínez

            Director regional de Cultura

 

            Del retablo a la comedia. Carta abierta al Director Regional de Cultura

            Dado que fuí yo quien inicié de una manera pública la polémica sobre el expolio de los pueblos abandonados a raíz del traslado del retablo de Ambasaguas, no me es lícito abandonarla, como deseo hacer con esta carta, sin ofrecerle antes una explicación de mi actitud: dejo el debate, a decir verdad, porque me resulta imposible alcanzar el tan alto nivel cultural y humano a que usted lo elevó con su carta de 30 de agosto, LA RIOJA, pag. 6. Veamos:

            - Mi entendimiento no alcanza a entender cómo, tras plantear por mi parte un tema de interés público, una institución, la por usted representada, contesta con insultos y descalificaciones a mi persona, haciendo una increíble pirueta dialéctica en la que salta con toda facilidad del plano de lo público al plano de lo privado: el tema del debate era el expolio de los pueblos abandonados y no la calidad de mis casas o la cuantía de mis conocimientos.

            - En el plano meramente humano se me hace también muy difícil mantener el diálogo con una persona que posee una ética tan sólida que no le impide alegrarse en público del infortunio ajeno de la carencia de trabajo; ¡caramba!, sólo le faltó a usted desear “que me partiese un rayo”.

            - Me parece también muy difícil, por no decir imposible, alcanzar el nivel de heroísmo que usted a sí mismo se otorga: hacer el ridículo para salvar el patrimonio es algo que no entra en mis posibles.

            - En lo tocante a la forma de expresión también me veo deslumbrado e incapaz de imitar la alta calidad retórica de su literatura, en la que no sólo se producen difíciles giros, como comenzar hablando en tercera persona para acabar tuteándome, sino que también se llega a las fuertes alocuciones directas con salidas como “anda majo, cómprate una brújula...”, y otras de imposible asimilación por mi parte.

            - También me cuesta mucho descifrar en sus razonamientos, silogismos tan arduos como aquél en el que usted deduce mis pocos conocimientos de arte debido a que no hemos coincidido personalmente visitando monumento alguno (?).

            - En fin, también me siento humillado ante sus lecciones entre paréntesis como la de que los retablos de La Rioja suelen ser de nogal y no de piedra; ¡vaya ignorancia la mía!

            Parece claro que para acceder a tales niveles de discusión son precisas las miles horas de usted, pasadas entre papeles viejos o investigando nuestro patrimonio, y que sinceramente yo no poseo.

            Pero imposible el debate público con usted sobre tan importante asunto, permítame, si no es mucha molestia, hacer una última reflexión por si fuera de su utilidad. No sé si debido a un extraño influjo de ese próximo y polémico Festival de Teatro de Logroño, o por las mismas connotaciones de la palabra “retablo”, en vez de irnos del de Ambasaguas al tema del expolio de los pueblos abandonados, nos hemos ido a montar una comedia periodística entre usted y yo en la que, como en toda comedia y para divertir al público, ha de haber por fuerza un tonto. Que haga de tonto yo, psst..., tanto da; al fin y al cabo no soy mas que un ciudadano de a pié sin aspiraciones. Pero que dicho papel le toque a usted, el Director Regional de una institución pública, ojo amigo, ¡eso es jugarse el cargo!.

            Con un cordial saludo (lo valiente no quita lo cortés) se despide éste su administrado. 

EL CONCURSO DEL PARLAMENTO RIOJANO

            (Espoleado por el éxito obtenido en mi primera polémica periodística, el mismo mes de septiembre de 1984 me volví a meter en danza. En esta ocasión picó nada menos que el Secretario General de la todavía entonces Diputación General)

 

            El concurso-estafa de la Tabacalera

            (La Rioja puso otro titular: Concurso de anteproyectos para la sede del Parlamento riojano. Juan Díez del Corral solicita su anulación)


            Sr. Director:

            En relación al Concurso Nacional de Anteproyectos para Sede de la Diputación General de La Rioja en el antiguo Convento de la Merced y Sala Oeste de la Tabacalera, y desde la posición de simple ciudadano que no ha tomado parte en el citado concurso, ni como concursante ni como miembro del jurado, deseo hacer público lo siguiente:

            1º.- Que movido del interés general que dicho concurso ha suscitado, y voluntariamente al margen de la polémica inicial sobre la honestidad o no del fallo del Jurado, he visitado estos días la exposición que se ha celebrado en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Logroño con la intención de informarme y, en su caso, de dar mi parecer sobre las cuestiones arquitectónicas relativas al mismo.

            2º.- Que muy a mi pesar, una extraña constatación observada en los anteproyectos presentados y premiados me ha desviado del posible juicio arquitectónico de los mismos, al juicio de la limpieza, honestidad y justicia del concurso, tema en el que en un principio, y de la forma que se había planteado, no quería entrar.

            Tal constatación es que de los 67 anteproyectos presentados sólo 6 dejan completamente libre la Sala  Oeste de la Tabacalera, y entre ellos están el 1º, el 2º, y dos de los cuatro terceros premios.

            3º.- Que al margen del juicio arquitectónico que tal decisión merece, he indagado en las posibles causas que pudieran motivar ese juicio unilateral de premiar a tales proyectos, y al final he encontrado la clave en el contrato de cesión del edificio por parte del Ayuntamiento a la Comunidad Autónoma, contrato que los servicios administrativos de la Diputación General me han mostrado con toda amabilidad.

            Dicho contrato contiene, entre otras, una cláusula que especifica que si la Sala Oeste queda libre para uso del Ayuntamiento, la cesión es gratuita, pero si dicha sala es ocupada por las dependencias de la Diputación General, ésta deberá abonar al Ayuntamiento la cantidad de 28 millones de pesetas.

            4º.- Que la objetividad de dicho dato, ocultado a los concursantes en la información que se les dió, no coincide con la ambigüedad de términos con que se redactaron los “objetivos” del concurso, según los cuales dicha sala bien se podía coger o bien se podía dejar.

            5º.- Que todo hace sospechar que dada tal disparidad de información han podido fácilmente existir filtraciones o “soplos” relativos a la primera (de ahí que los premiados sean mayormente de aquí), con lo que los concursantes se enfrentarían en manifiesta desigualdad de condiciones. 

            Es por todo ello y por la gravedad que reviste la ocultación general de un dato de proyecto, en sí fundamental, pero a la postre decisivo para el fallo del jurado, por lo que solicito públicamente la anulación del concurso y el estudio de las indemnizaciones que hubiesen lugar a los estafados concursantes.

 

            Datos parciales y tergiversados

            En relación con la carta del señor Díez del Corral sobre el concurso de anteproyectos para la sede del Parlamento riojano, publicada en la edición de este periódico del día 29 de septiembre y como ampliación de los datos parciales y tergiversados que contiene, fruto de la deficiente información que posee dicho señor, le acompaño fotocopia del documento que, a finales de 1983 (fecha previa a la iniciación de los trabajos a presentar), se envió a todos los participantes en el concurso de referencia, en el que se subrayaba la importancia de que en la solución arquitectónica que se ofreciera se estudiase “la posibilidad de mantener el destino actual de dicha ala Oeste” que consistía en su utilización por el Ayuntamiento de Logroño para usos múltiples.

            El desconocimiento de este importante dato por parte del señor Díez del Corral le ha permitido realizar unas graves acusaciones que como secretario del jurado calificador, me veo en la obligación de rechazarlas por considerarlas falsas.

            Atentamente

            Rafael Nasarre Alastruey

            Secretrio general letrado de la Diputación General de La Rioja

 


            Respuesta al Sr. Secretario General Letrado de la Diputación General de La Rioja

            (Ni desinformado ni parcial -lo subtituló el periódico)

            En la nota que Vd. publica en La Rioja de 30 de septiembre me acusa de desinformado, de tergiversador y de parcial en la aportación de datos. Pues bien, con las aclaraciones que voy a hacer en esta nota, presiento, muy a mi pesar, que alguna de esas acusaciones se van a volver contra Vd. Veamos:

            A.- Desinformado: sobre su acusación de mi desinformación del documento de objetivos del concurso creo que Vd. ha arriesgado demasiado, pues si dicha información estaba en poder de los ciento y pico concursantes, era casi de dominio público y por supuesto, como le podrán testificar (si Vd. insiste) varios arquitectos compañeros que me la dieron, la conocía al detalle. En cualquier caso le agradezco su publicación porque así todo el mundo podrá juzgar a continuación si tergiversé o no los datos.

            B.- Tergiversador: textualmente me expresé diciendo que de dicho documento (¡caramba! eso ya hacía suponer que lo había leído) se desprendía la duda o ambigüedad de que “dicha sala (la sala Oeste) bien se podía coger o bien se podía dejar”. Me deja perplejo que Vd., letrado de profesión, no acierte a interpretar los términos “si es posible” (última línea del segundo párrafo), “deberá estudiarse la posibilidad” (segunda línea del tercer párrafo), o “se adoptará la solución que mejor proceda, prescindiendo de los usos actuales” (quinta y sexta línea del tercer párrafo); términos contenidos en dicho documento y que gracias a su exhibición todo el mundo puede ahora leer y juzgar.

            C.- Parcial: diré además que la duda que dicho documento suscitó al respecto no fué sólo mía sino también de gran número de concursantes, y fué motivo de las numerosas preguntas que éstos plantearon al jurado tras recibir las bases, preguntas a las que el jurado volvió a responder con la misma ambigüedad. Para que no me vuelva Vd. a acusar de desinformado le diré que también poseo las fotocopias sobre dicha cuestión. Lo que ocurre, y con ello pretendo defenderme de la acusación de parcialidad de datos, es que no creo oportuno transcribirlos aquí, como tampoco lo hice en la nota anterior, para no abusar de la gentileza del Sr. Director de La Rioja.

            Considerando que con ello quedan rebatidas las acusaciones que Vd. me hace de desinformado, tergiversador y parcial, voy a permitirme levemente pasar al ataque.

            Creo que Vd. no ha entendido bien el alcance de mi primera nota.  Ello es bastante lógico porque fué Vd. mismo el que con tanta amabilidad como inocencia me mostró el documento de cesión del solar con la claúsula famosa de los 28 millones. Ahora vuelva a leer, por favor, el primer párrafo del documento que Vd. publica: “...en el edificio que para este fin cede el Ayuntamiento...” y responda ¿cede o vende condicionalmente según la solución del proyecto ganador? No hay más que una respuesta: según la citada cláusula, de la solución del proyecto ganador depende que se ceda gratuitamente o que se venda por los 28 millones mencionados; y eso no lo sabían los concursantes (¿todos?), mientras que Vd., el Sr. Presidente del Jurado y Presidente de la Diputación General de La Rioja y algunos otros miembros del Jurado, por su vinculación al Ayuntamiento o a la Comunidad Autónoma sí que lo debían saber.

            Y diré más: en el mismo contrato de cesión figura una segunda cláusula según la cual la Diputación General se compromete al costeo del derribo del almacén de la Tabacalera situado frente a la fachada de la antigua iglesia y a la urbanización de la plaza resultante según las directrices que señale el Ayuntamiento. Algo que tampoco se dice en las bases del concurso y que es otro dato de proyecto sumamente importante a la hora de tomar decisiones tales como accesos, aparcamientos, composición de la fachada, etc. Como puede ver, si he sido parcial en mi primera nota, ha sido no del lado de los posibles argumentos de defensa del concurso, sino del lado de la acusación.

            Montar un Concurso Nacional de Arquitectura es algo lo suficientemente serio y cargado de responsabilidad como para no incurrir en despistes de tan grueso calibre, y digo despiste, porque en su caso concreto, Sr. Nasarre, me consta que no hay mala fé.

            De todas maneras, tras el despiste en el Concurso y tras su acusadora y equivocada carta del domingo, llego a la conclusión de que si antes creía que eran sólo algunos cargos políticos los que se encargaban de desprestigiar a nuestras instituciones, ahora veo con tristeza que algunos altos funcionarios también están por la labor. 

OPOSICIONES REGIONALES


(La última polémica del año 84 fue sobre el compadreo de las oposiciones locales. El animador de la misma fué, en esta ocasión, el Director General del Insalud en La Rioja, Javier Pérez SantoTomás. Hay que decir que el director de LA RIOJA metió la mano más allá de los titulares, recortando frases y párrafos a su antojo, animándola también por su cuenta. Aquí transcribo mis textos tal y como yo los escribí y el de mi oponente, tal y como fue publicado. Como en el caso de la polémica con Ramírez, una lectora llamada Carmen Saenz le dijo a Pérez Santo Tomás “que si no se sabe dar una contestación aclaratoria correcta mejor, callarse” -La RIOJA 5 de enero)   


Oposiciones Regionales: Una tesis, una antítesis y una propuesta personal.

Las recientes noticias llegadas a este diario en forma de quejas y denuncias sobre las últimas oposiciones regionales a funcionarios (Insalud, Escuela de Teatro, Residencia de la Rioja, etc.) me han animado por simpatía, -como habitual opositor que soy-, a ofrecer consuelo a los aspirantes decepcionados, a dar explicaciones a los indignados y en fin, a hacer alguna advertencia a quienes todavía pueden caer en la trampa de presentarse a una oposición regional con la ilusión de que tal procedimiento encierre un ápice de credibilidad. Y todo ello en la forma que propone el título de este escrito, esto es, una tesis (con axioma previo), una antitesis, y una propuesta personal

Haré de entrada una neta distinción entre dos tipos de oposiciones, las que ofrecen plazas de trabajo en un número abultado y las que ofrecen dos, tres, o, por lo común, una sola plaza. Dada mi inexperiencia en las primeras y debido también a lo infrecuentes que puedan ser en el ámbito de una Comunidad Autónoma tan pequeña como la nuestra, me referiré tan sólo a las segundas, a las que de ahora en adelante tomaré por las genuinas “oposiciones regionales”. 

Pues bien, casi sin querer acabo ya de formular el axioma que determina y condiciona este segundo tipo de oposiciones de pocas plazas, a saber, que como se celebran en un marco social bastante reducido, todos, tribunal y opositores, nos conocemos poco más o menos.

La tesis.- Se deduce de dicho axioma la tesis central de este escrito: si todos nos conocemos y por tanto ya sabemos quién va a sacar la plaza, ¿para qué demonios montar una oposición?. Respuesta: las oposiciones regionales se montan básicamente para salvaguardar ante la opinión pública la sagrada honestidad de nuestros gobernantes (sobre todo si son del PSOE) y de nuestras instituciones públicas.

Aunque ello no siempre es así y a veces la tesis traiciona el axioma: en unas recientes oposiciones convocadas por el Insalud para una plaza de Pediatría, resultó que para salvaguardar tanto la honestidad del tribunal (que ya previamente había sido puesto en entredicho) se recurrió a dar la plaza a otra persona distinta a la que, en principio y en sentido común, la merecía.

La antítesis.- Pero casos estrafalarios al margen, algún miembro de tribunal inteligente (si lo hubiera) del mismo axioma podría deducir la tesis contraria a la mía: en efecto, que como aquí nos conocemos todos, también sabemos de la ética de nuestros gobernantes y de nuestras instituciones públicas, luego no hace falta que se monten oposiciones para demostrarla. Correcto. Ahora bien, -prosigo-, si siguen habiendo oposiciones y tribunales debe ser porque no hay nadie que aún haya llegado a esta lúcida deducción. Y al respecto comentaré brevemente un episodio autobiográfico: una vez tuve un amigo al que creía inteligente; nuestra amistad y mi consideración sobre su inteligencia se acabaron cuando me lo encontré engañándome como miembro de un tribunal.

Puestas así las cosas y haciendo hincapié en las últimas palabras de mi axioma, esto es, que aquí nos conocemos todos pero “poco más o menos”, admito que las susodichas oposiciones tienen algo de positivo: sirven para conocernos todos un poquito más. Ahora bien, debido a que los tribunales carecen de ganas de conocer a los opositores (recordemos que las plazas ya tienen destinatario), lo verdaderamente interesante de las oposiciones es que permiten conocer mejor a las personas que forman los tribunales, interés que se ve acrecentado por el carácter de “personalidades” (a nivel regional, se entiende) que suelen tener algunos de sus miembros. No me negarán Vds. que después de las últimas oposiciones ahora sabemos mucho mejor en qué manos están las riendas del Insalud, de la Escuela de Teatro o de la Residencia de La Rioja. Así como, de mi cosecha, yo también podría aportar algo sobre el “valor comprobado” de personalidades como Francisco Díaz Yubero o Antonio Ulecia, quienes desde sus conocimientos de arquitectura y urbanismo (e incluso administración pública) se atrevieron a juzgar los míos.

Admito pues que las oposiciones regionales tienen alguna utilidad, pero nadie me negará que es a un alto precio: jugar con las ilusiones y con las aspiraciones de trabajo de los opositores es jugar caro; tan caro, incluso, como para preferir prescindir de los conocimientos que éstas proporcionan.

Y paso así, preparando ya mi propuesta, al capítulo más triste y doloroso de las oposiciones, capítulo al que los tribunales, desde la alta atalaya de su sabiduría parecen ser insensibles a pesar de la palmadita en el hombro que al final te dan diciéndote “otra vez será”. Me refiero, claro está, al carácter humillante de las mismas: porque humillante es verse en una de esas largas listas de gente buscando trabajo; porque humillante es ser juzgado por individuos que generalmente (por no decir siempre) saben del temario en cuestión mucho menos que el opositor; porque humillante es, se gane o se pierda, el competir con otros compañeros por un sueldo que nos garantice el cocido; porque humillante es, al final, verse relegado por otros cuya única virtud sobre la tuya es ser más afín o “caer mejor” a los miembros del tribunal.

Y ante tanta humillación sólo cabe una respuesta noble y viril, una respuesta verdaderamente ética, como diría Savater: la afrenta pública, el juicio a nuestros tribunales, el juicio a las oposiciones. Porque la otra actitud, la de la impugnación, presupone el reconocimiento del tribunal, precisa más fe que moral y requiere tener buenos contactos,... o por ejemplo, ser cuñado del Presidente de la región...

La propuesta.- Mas para que no se me tache de derrotista, para que vean que no sólo destruyo, voy a hacer “in extremis”, apoyándome en la consideración anterior, una propuesta concreta que permita a nuestros gobernantes salvar dignamente sus oposiciones. Mi propuesta es que al final de cada oposición juzguen los opositores su resultado mediante un simple refrendo: una hora de debate, diez minutos de votación, recuento y listo. No es mucho pedir, ¿no?. Aunque ya sé lo que me dirán los tribunales bienpensantes (mas bien en este caso malpensados) : que los opositores que no han sacado la plaza siempre votarán negativamente movidos por su orgullo herido o bajo subjetividad. Pues bien, a tales malpensantes les diré que sólo se hiere el orgullo cuando el tribunal se desinteresa por los opositores con total negligencia, y sólo votarán subjetivamente los opositores cuando el tribunal haya actuado igualmente de forma poco objetiva, ¿o es que el hombre es malo por naturaleza?.

Mientras tanto, hasta que no se tomen medidas drásticas de este tipo (a eso llamo yo profundización democrática y no a conseguir cazar más militantes en los pueblos) prefiero que se den los trabajos a los amigos o a aquellos en quien se tenga más confianza.Y que se asuma esta acción ante los ciudadanos como una acción de gobierno más. Es preferible que se contrate así a la gente por plazos razonables porque además de no engañar al personal, se evitaría ese enquistamiento de por vida de los amiguetes en la Administración: si el Movimiento nos dejó a nuestras instituciones plagadas de serviles amigos, los del PSOE, al tren que van, no se van a quedar a la zaga). Plazos de contrato que vayan más allá, incluso, de los posibles cambios de legislatura, en los que el funcionario tenga la posibilidad de demostrar su capacidad (técnica y no política) ante unos y otros. Contratos qe abran la posibilidad de prórrogas más amplias si el funcionario se hace acreedor a ellas. Prefiero pues que se acaben con las oposiciones que justifican aquello de que las instituciones son un feudo de los funcionarios (lo de las plazas “en propiedad” es toda una definición), para que al fin dichas instituciones sean entidades realmente abiertas, y por tanto, al servicio de los ciudadanos. 

Y hasta que eso llegue, mientras tengamos que soportar las oposiciones tal y como hasta ahora las conocemos, mientras que los opositores no puedan juzgar por votación a sus tribunales, bienvenidas y celebradas sean todas esas “cartas al Director” que, contando las miserias de cada oposición, ponen en tela de juicio a los tribunales que las presiden y a las instituciones que las convocan.  



El director provincial del INSALUD replica a Juan Díez del Corral

Sr. Director:

Deseo acogerme al derecho de réplica a un escrito firmado por Juan Díez del Corral, bajo el título “para qué demonios cuenta la oposición”, aparecido en el periódico de su digna dirección de fecha 26 del presente mes.

Generalmente resulta fastidioso tener que replicar escritos como éste, porque hay que leerlos varias veces para llegar a la conclusión de que ahí, lo único que quiere hacer su autor es decir que a él no le gustan los socialistas y que le han suspendido una o varias oposiciones.

Esto lo plantea don Juan como suelen hacerlo este tipo de personas, con las tripas, haciéndose el pobre un lío con la tesis, el axioma previo y la antítesis. Está lejos de mi ánimo dar consejos, pero creo que si pretende ser visceral, hay que hacer un escrito visceral y no mezclarlo con la lógica o la ética, porque el resentimiento y la lógica son malos compañeros en el pensamiento y dan como resultado memeces como la que no he tenido mas remedio que descubrir en el escrito del señor Díez del Corral.

Me da un poco de vergüenza ajena tener que desmontar una argumentación tan absurda, pero en fin...

Viene a decir este señor que en unas recientes oposiciones del Insalud para una plaza de Pediatría se hizo lo siguiente: 

Primero, para salvaguardar la honestidad de los miembros del tribunal se convocó la oposición.

Pero no tranquilos con eso, y para requetesalvaguardar la honestidad del tribunal se le dió la plaza a una persona distinta a la que en un principio y en sentido común la merecía.

O sea, que le queríamos dar la plaza a uno, y para que no se nos notara se la dimos a otro. Precisamente el otro, el que nos ha servido de cortina de humo y se ha quedado con la plaza, tenía más puntos e hizo mejor examen.

Ya sé que lo que le voy a preguntar resulta un poco difícil para personas como usted, amantes de jeribeques mentales tan vistosos:

¿No cree, don Juan, que si en una oposición, el concursante local, con todas las simpatías y aprecio de sus méritos profesionales por parte del tribunal, pierde en buena lid frente al concursante forastero y así se reconoce, se han hecho las cosas bien?

A lo mejor lo que ocurre es que le gustaría estar a usted en un puesto de responsabilidad para hacerlo de otra forma.

Atentamente


Francisco Javier Pérez Santo Tomás


Réplica a Javier Pérez Santo Tomás


Decía Borges en el extraordinario prólogo a su traducción de las Hojas de Hierba de Walt Whitman, que en cierta ocasión asistió a una representación de Macbeth, y que a pesar de que la traducción era no menos deleznable que los actores y que el pintarrajeado escenario, salió a la calle deshecho de pasión trágica: “Shakespeare se había abierto camino”.

Pues bien, como ni Pérez Santo Tomás tiene la perspiscacia de Borges ni yo el alcance comunicativo de Shakespeare, el fracaso de una posible discusión sobre el tema de las oposiciones regionales habrá que atribuírselo al diario LA RIOJA que alteró notablemente el escrito que yo entregué: mi artículo se publicó con título, sobretítulo y párrafos cambiados, frases mutiladas, paréntesis suprimidos, palabras clave modificadas y todo el final eliminado. Cambiaba bastante su sentido y por ello, para tí, Javier (permítaseme a partir de ahora la alocución directa), creo que no me he abierto camino. De verdad que lo siento.

De todos modos y a la vista de tu carta (que supongro íntegra y literal para no enredar más las cosas) me queda la duda de que hayas hecho el mínimo esfuerzo, o aún peor, de que tengas la suficiente capacidad, para entenderla. No son los hechos de las oposiciones que convocais lo que analizo, sino lo que hay detrás de los hechos. El juicio ético, más allá de si te salen las cuentas de los baremos y los tests, más allá de lo que tú llamas “hacer las cosas bien” (o acaso aún no sabes que más allá del bien (y del mal) hay mucha tela por cortar?), se dirige al centro de la acción, esto es, a la voluntad. Y es por ahí por donde presiento que haces agua: confundir la voluntad con las tripas es un mal diagnóstico para un médico como tú. Y sobre todo es un mal diagnóstico porque por otro lado casi habías llegado a acertar: dices al final de tu carta que a lo mejor lo que yo quiero es tener un puesto de responsabilidad para hacerlo de otra forma. Caliente, caliente, pero no fuego: en efecto, aspiro a que se hagan las cosas de otra forma aunque para eso, de momento, no creo oportuno tener que optar a ningún cargo político. Aspiro tan sólo a decir públicamente cómo hacerlo. Que no es poco.

Y puestos a decir cosas te diré que donde sí que veo visceralidad es en tu escrito, Javier. Y de verdad que lo siento. Ultimamente los socialistas, desde el Presidente del Gobierno hasta el último militante o independiente con alguna responsabilidad pública, contestáis a las críticas que se hacen a vuestra gestión con toda suerte de improperios, insultos y frases malsonantes, como si el haber obtenido un mayor número de votos que vuestros oponentes os hubiera dado, además del poder, la arrogancia de la posesión de la verdad. Gobernando así es difícil teneros simpatía porque recordais mucho a todos aquellos que por creer que la verdad y la honestidad eran exclusivas de su patrimonio, acabaron escribiendo las páginas mas negras de la historia.